
La crisis hídrica, la transición energética y la electromovilidad no pueden analizarse por separado. Así lo planteó Yolanda Villegas, CEO de Oleum y presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad (AMAEM), durante el webinar “Agua, transición energética y electromovilidad”, organizado por la Secretaría de Desarrollo Económico de Tamaulipas.
En su exposición, la especialista advirtió que el agua se ha convertido en uno de los principales riesgos globales para la supervivencia humana y sostuvo que México enfrenta una presión creciente derivada del cambio climático, la expansión industrial y el aumento en la demanda energética.
“En lugar de llamarnos planeta Tierra, deberíamos denominarnos planeta agua”, afirmó.
Villegas González destacó que el problema hídrico no sólo responde a la escasez física provocada por la reducción de precipitaciones, sino también a una “escasez económica”, relacionada con la falta de infraestructura para llevar agua a distintas comunidades.
En este contexto, explicó que México enfrenta una distribución desigual del recurso: mientras el norte y centro del país concentran la mayor actividad industrial y económica, gran parte del agua disponible se localiza en el sur.
Señaló que el país requiere una gestión hídrica integral que considere no sólo la extracción del recurso, sino también sus impactos ambientales, sociales y económicos.
Asimismo, planteó la necesidad de explorar nuevas tecnologías para el abastecimiento, como las llamadas “megacuencas subterráneas ultraprofundas”, un modelo que busca aprovechar reservas hídricas ubicadas entre tres mil y cinco mil metros de profundidad.
De acuerdo con la ponente, este tipo de soluciones podrían representar alternativas menos invasivas que las grandes presas o las plantas desalinizadoras, al requerir menor infraestructura, menos tiempo de desarrollo y una menor afectación ambiental.
La transición energética ya no es opcional
Villegas advirtió que el incremento en la demanda energética mundial continúa impulsando el uso de combustibles fósiles y, con ello, el aumento de emisiones contaminantes y la temperatura global.
Explicó que actualmente el sector energético genera más del 73% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), por lo que consideró urgente acelerar el cambio hacia energías limpias.
Durante el webinar definió la transición energética como el proceso gradual mediante el cual las economías migran de una matriz basada en combustibles fósiles hacia otra sustentada en energías renovables, electrificación y tecnologías limpias.
Entre los pilares de esta transición mencionó la descarbonización, descentralización energética, digitalización y democratización del acceso a la energía.
La especialista destacó que México cuenta con ventajas estratégicas para esta transformación gracias a su potencial solar, eólico e hidroeléctrico, particularmente en estados como Tamaulipas.
No obstante, también defendió el aprovechamiento de recursos fósiles y la energía nuclear como parte de una estrategia de transición ordenada.
“Hay países que siguen utilizando petróleo, carbón y gas mientras piden a las economías emergentes dejar de hacerlo. México debe aprovechar sus recursos energéticos mientras desarrolla nuevas tecnologías”, sostuvo.
Electromovilidad
Otro de los temas centrales fue la electromovilidad, que, según Villegas González, transformará la industria del transporte en las próximas décadas.
Señaló que para 2030, hasta el 50% de los vehículos del mundo podrían ser total o parcialmente eléctricos, mientras que para 2040 circularían más de 500 millones de unidades eléctricas a nivel global.
En el caso de México, destacó el crecimiento de la industria automotriz eléctrica y el potencial del país como productor de autopartes.
“La electromovilidad no sólo implica comprar vehículos eléctricos; requiere infraestructura de recarga, regulación, incentivos fiscales, capacitación y redes eléctricas más inteligentes”, explicó.
También resaltó el avance de urbes como Ciudad de México en la incorporación de autobuses eléctricos al transporte público, aunque reconoció que todavía existen importantes retos regulatorios y de infraestructura.
Entre ellos, mencionó la falta de estaciones públicas de carga, ausencia de regulación para disposición final de baterías, la necesidad de protocolos de seguridad para incendios en vehículos eléctricos, incentivos fiscales insuficientes y escasa coordinación legislativa.
La especialista insistió en que la transición energética dependerá en gran medida de la voluntad política y de la capacidad de los gobiernos para impulsar políticas públicas claras.
“La política pública es fundamental. Sin ella no habrá regulación, incentivos ni implementación”, afirmó.
También subrayó que el Estado debe mantener un rol rector en temas energéticos, ambientales e hídricos para garantizar seguridad energética, alimentaria y acceso al agua.
Villegas González sostuvo que la movilidad sostenible comienza con un cambio cultural y de hábitos de transporte, priorizando sistemas públicos eficientes, infraestructura sustentable y tecnologías menos contaminantes.
“El objetivo no es únicamente electrificar vehículos, sino construir ciudades más eficientes, resilientes y sostenibles”, subrayó.
Este artículo se publicó originalmente en nuestro medio hermano T21. Comenta y síguenos en LinkedIn: @Jennifer Galindo





