
MÉRIDA, YUC. Durante la Convención y Expo ONEXPO 2026 en Mérida, Yucatán, empresarios gasolineros de América Latina pusieron sobre la mesa una discusión que atraviesa a toda la industria: las estaciones de servicio enfrentan un entorno cada vez más complejo y deberán evolucionar si quieren mantenerse competitivas.
Representantes de El Salvador, Costa Rica, Argentina y México coincidieron en un punto: el negocio dejó de ser únicamente vender combustible. Ahora la discusión gira en torno a experiencia, movilidad, diversificación y capacidad de adaptación.
Para los participantes, los cambios tecnológicos, regulatorios y en los hábitos de consumo no representan necesariamente una crisis. El verdadero reto es entender que cambiaron las reglas del juego.
Los desafíos estructurales ya no son solo operativos
karla Rosibel Pinto Rivera, secretaria general de la Asociación de Productos y Derivados del Combustible de El Salvador, sostuvo que operar estaciones de servicio en Latinoamérica implica mucho más que administrar energía.
La directiva identificó presiones regulatorias, financieras, volatilidad de mercado, dificultades para atraer talento y cambios acelerados en el comportamiento del consumidor como los principales desafíos estructurales del sector.
Sin embargo, señaló que precisamente esa complejidad puede convertirse en una oportunidad para quienes aprendan a adaptarse.
Desde su perspectiva, innovar no significa únicamente hablar de inteligencia artificial o vehículos eléctricos. También implica digitalizar procesos, profesionalizar equipos y entender mejor al consumidor para transformar las estaciones en ecosistemas de servicios.
De vender gasolina a convertirse en centros de movilidad
Antonio Galva, empresario gasolinero y expresidente de la Cámara de Empresarios de Combustible de Costa Rica, expuso que Latinoamérica cuenta con alrededor de 80,000 estaciones de servicio y que 95% depende principalmente de los ingresos provenientes del combustible.
Ese modelo, advirtió, enfrenta presiones importantes.
El crecimiento del parque vehicular eléctrico, nuevos hábitos de consumo y el surgimiento de competidores fuera de las estaciones tradicionales están modificando el mercado. Centros comerciales, hoteles y otros espacios ya comienzan a incorporar servicios de recarga.
Para responder a este escenario, afirmó que las estaciones deberán evolucionar de simples puntos de despacho a centros integrales de movilidad y conveniencia.
La propuesta incluye tiendas, servicios financieros, talleres rápidos, conectividad, programas digitales, combustibles alternativos y espacios capaces de ofrecer experiencias distintas a consumidores que ahora permanecen más tiempo en el sitio.
Pero el camino no luce sencillo. Entre las principales barreras identificó la elevada inversión requerida, marcos regulatorios poco claros, financiamiento limitado, escasez de talento especializado y resistencia al cambio dentro del propio sector.
Cinco reglas para competir en un mercado distinto
Desde Argentina, Carlos Gold, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Corrientes (CESCOR) planteó una reflexión distinta: la industria no atraviesa una crisis, sino un cambio de reglas.
A partir de ello propuso cinco principios que, a su juicio, deberán guiar a los gasolineros en los próximos años.
La primera regla: la demanda ya no está garantizada.
El cliente cautivo dejó de existir. Ahora la lealtad debe construirse mediante baños limpios, rapidez, tiendas, servicio y experiencias diferenciadas.
La segunda apunta a márgenes cada vez más reducidos y costos crecientes.
La tercera habla del tiempo: posponer decisiones puede significar quedarse atrás. La cuarta se enfoca en estructuras más ágiles y menos rígidas. Y la quinta se centra en un consumidor que ya no compra relatos, sino experiencias y coherencia operativa.
“Las empresas no fracasan por falta de esfuerzo, sino por insistir en miradas que ya no alcanzan”, afirmó.
El nuevo negocio será generar valor
Roberto Díaz de León, director general de COMBURED Y expresidente nacional de ONEXPO, coincidió en que los márgenes de rentabilidad son cada vez más estrechos y que las estaciones deberán migrar hacia modelos más enfocados en conveniencia y generación de valor.
El empresario sostuvo que el combustible continuará siendo importante, pero advirtió que el negocio ya no deberá competir únicamente por precio.
“La estación de servicio del futuro no competirá por precio; competirá por eficiencias, confianza, experiencia y capacidad de adaptación”, señaló.
La conclusión del panel fue clara: el futuro del sector dependerá menos de la venta por litro y más de la capacidad para entender cómo cambian los consumidores y qué servicios están dispuestos a valorar.
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