
Las energías renovables viven un momento clave. Los avances tecnológicos han facilitado su adopción en la industria y los hogares, permitiendo un uso cada vez más constante y eficiente. Sin embargo, para maximizar su desempeño y asegurar disponibilidad, es necesario incorporar sistemas de almacenamiento en baterías, conocidos como BESS (por sus siglas en inglés de Battery Energy Storage Systems).
Aunque las renovables ofrecen beneficios económicos y ambientales, también enfrentan límites: la solar depende de la luz, la eólica del viento y la cogeneración de la disponibilidad de vapor. Por ello, almacenar energía permite usarla en periodos específicos, reducir intermitencia, disminuir riesgos operativos y limitar la dependencia de la red eléctrica.
BESS para operar sin cortes
¿En qué situaciones es recomendable utilizar los BESS? La implementación de energías limpias junto con estos sistemas es necesaria en regiones donde existen limitaciones en la red eléctrica. Por ejemplo, en zonas rurales donde el suministro es inestable o presenta altos costos, los BESS permiten regular la frecuencia y el voltaje, además de proteger equipos sensibles, lo cual es importante para el sector industrial. Asimismo, contribuyen a mejorar la eficiencia energética, optimizar el consumo y generar ahorros a largo plazo.
Financiamiento sin CapEx
Si bien la adopción de tecnologías limpias implica una inversión relevante, la incorporación de sistemas BESS representa un costo adicional que puede convertirse en una decisión estratégica de mediano y largo plazo. Así lo explicó en entrevista con Energy21 Víctor Mejía, CEO de Energía Real.
“Lo más costoso para las empresas es no hacer nada, porque hoy implementar estas soluciones si lo ves como una inversión directa, te va a dar un retorno a tu dinero”, señaló.
En su modelo para BESS, Energía Real plantea una solución con cero inversiones iniciales para las empresas. La firma diseña, financia, instala y opera sistemas de almacenamiento inteligente adaptados al perfil de consumo del cliente, bajo esquemas como leasing o shared savings. El objetivo es reducir picos de demanda y optimizar el uso de energía sin comprometer el CapEx de las compañías.
La vida útil de las baterías también pesa en la decisión. En el caso de los BESS, puede ser de aproximadamente 15 años, dependiendo del uso. Durante ese periodo, la empresa asume la operación y mantenimiento para extender su funcionamiento sin afectar la eficiencia.
“No tienes que preocuparte de la operación y el mantenimiento del activo, nosotros como expertos y brazo energético tuyo con el contrato firmado a un plazo de 10, 15 años, nos vamos a encargar de asegurarnos que ese activo para esas empresas tenga ese tipo de vida útil”, afirmó Mejía.
Regulación, reto pendiente
A pesar de que los BESS son un complemento clave para el desarrollo de las energías limpias, su implementación aún enfrenta diversos retos. Uno de los principales es la falta de claridad regulatoria, lo que genera incertidumbre entre los inversionistas. A ello se suma, en algunos casos, una sobrerregulación, ya que los proyectos deben presentar Manifestaciones de Impacto Social y cumplir con requisitos diferenciados según su escala, lo que puede dificultar y ralentizar su despliegue en el país.
Los sistemas BESS se posicionan como una solución estratégica para maximizar el potencial de la energía renovable. Su capacidad para almacenar, estabilizar y optimizar el uso de la energía no solo reduce riesgos operativos, también impulsa ahorros y competitividad a largo plazo. Apostar por estas tecnologías ya no es una opción, sino una decisión clave para garantizar un futuro energético más seguro y rentable.
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Esta nota se publicó originalmente en la revista Energy21 edición julio 2026. ¡Consulta la edición completa!






