
A un día de la reunión trilateral por el sexto aniversario del T-MEC, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, delineó los escenarios que enfrenta el acuerdo comercial, en los que México impulsa una extensión de largo plazo hasta 2042, mientras que señales desde Estados Unidos apuntan a un esquema de revisiones anuales.
En un mensaje difundido en redes sociales, el funcionario explicó que el tratado prevé dos rutas principales: la primera consiste en alcanzar un consenso entre México, Estados Unidos y Canadá para ampliar su vigencia por 16 años adicionales, lo que llevaría el horizonte del acuerdo hasta 2042, con una siguiente revisión programada en 2032.
La segunda ruta, en caso de no lograrse ese consenso, implica mantener la vigencia original del tratado hasta 2036 y activar un mecanismo de revisiones anuales, en las que se discutirían temas específicos de forma progresiva.
“Son dos escenarios: uno con vigencia hasta 2042 y otro hasta 2036 con revisión cada año”, resumió Ebrard, quien subrayó que estas revisiones no implican reabrir todo el tratado, sino analizar un número acotado de temas en cada ciclo.
El secretario detalló que actualmente México tiene identificados 13 temas de interés, mientras que Estados Unidos y Canadá cuentan con sus propias agendas, las cuales se irían reduciendo conforme avancen las revisiones anuales.
Pese a los distintos escenarios, Ebrard descartó un riesgo de terminación del acuerdo en el corto plazo y sostuvo que existen condiciones para mantener su continuidad.
“No vemos que el tratado deje de tener vigencia”, afirmó, al señalar que durante el último año se han llevado a cabo conversaciones formales entre los tres países.
Señales desde Estados Unidos
En paralelo, agencias internacionales han reportado que la postura de Estados Unidos podría inclinarse hacia no extender de inmediato la vigencia del T-MEC, lo que abriría paso al mecanismo de revisiones anuales previsto en el propio tratado.
De acuerdo con estos reportes, esta ruta permitiría a Washington mantener un margen de negociación constante sobre temas clave a lo largo de la próxima década, en lugar de comprometerse desde ahora a una ampliación de largo plazo.
El propio Ebrard reconoció que existen distintas interpretaciones sobre la postura estadounidense, aunque evitó anticipar una posición oficial.
“Hay quienes opinan que Estados Unidos preferiría el segundo escenario, pero no me gustaría especular”, dijo.
La reunión de este miércoles marcará el inicio formal del proceso de revisión del tratado, en un momento clave para la integración económica de América del Norte, en medio del impulso al nearshoring y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro.
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