
El precio de la mezcla mexicana de exportación escaló a 90.13 dólares por barril, impulsado por la tensión geopolítica derivada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, un escenario que ha presionado al alza los precios internacionales del petróleo.
Sin embargo, el incremento en la cotización no necesariamente se traduce en mayores ingresos para México debido a la caída en los volúmenes de exportación.
De acuerdo con el analista energético Ramsés Pech, el aumento en los precios responde principalmente al riesgo que perciben los mercados ante posibles interrupciones en el suministro global de crudo, particularmente en una región estratégica para el comercio petrolero.
No obstante, explicó que el impacto para México es limitado en términos de producción, ya que el país no está incrementando su extracción de manera significativa.
“La producción no afecta significativamente a México, ya que actualmente existe una meta de 1.8 millones de barriles diarios; sin embargo, la producción real es de aproximadamente 1.65 millones de barriles diarios”, señaló el especialista.
El mayor efecto se observa en el volumen de exportaciones de crudo mexicano, que ha disminuido de manera constante en los últimos años.
Según Pech, en 2024 México exportó más de 800 mil barriles diarios, mientras que en 2025 los envíos al mercado internacional se redujeron a menos de 600 mil barriles diarios.
Para enero de 2026, el volumen exportado cayó aún más, ubicándose alrededor de 300 mil barriles diarios.
Esta reducción implica menores ingresos para Petróleos Mexicanos (PEMEX) frente a años anteriores, incluso en un contexto de precios elevados.
“Esta disminución genera pérdidas para Pemex en comparación con años anteriores. Aunque el valor de la mezcla mexicana ha aumentado, esto sigue representando menores ingresos de divisas para el país”, explicó.
La caída en las exportaciones sucede mientras México continúa dependiendo de la importación de combustibles y materias primas para cubrir la demanda interna, particularmente de productos refinados provenientes de Estados Unidos.
De acuerdo con el analista, esta dinámica está ampliando el déficit presupuestario dentro del sector de hidrocarburos.
“La situación está incrementando el déficit presupuestario en el sector de hidrocarburos debido a la continuidad en la importación de combustibles y algunas materias primas, principalmente provenientes de Estados Unidos, así como a la disminución del volumen de exportaciones”, indicó.
En términos prácticos, el país enfrenta una brecha creciente entre el valor de lo que importa en combustibles y lo que obtiene por la venta de petróleo al exterior.
Aunque el aumento en el precio del crudo podría representar un alivio temporal para las finanzas petroleras, el analista advirtió que el beneficio se diluye si el volumen exportado sigue disminuyendo.
Además, estimó que en los próximos meses la brecha entre importaciones y exportaciones podría ampliarse aún más, lo que seguiría presionando las finanzas de Pemex y el balance energético del país.
“El problema no es solo el precio del barril, sino el volumen que México puede exportar”, concluyó.





