
Un país de apenas 21,000 kilómetros cuadrados busca ampliar el mapa de oportunidades para la industria energética en Centroamérica. El Salvador trabaja en proyectos que van desde la exploración de hidrocarburos y nueva infraestructura de almacenamiento hasta la expansión geotérmica y el desarrollo de capacidades para evaluar la energía nuclear.
La apuesta fue expuesta por Mirna Bonilla Argumedo, directora general de Energía, Hidrocarburos y Minas de El Salvador, y Luis Adrián Mayén, líder de la Unidad de Estudios Hidrocarburíferos de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), durante un webinar de EXITEP 2026.
El objetivo, explicó Mayén, es “convertir una planificación energética en inversiones, infraestructura y capacidades institucionales para el desarrollo de nuestra sociedad”. Esa ruta contempla espacios para compañías de geociencias, interpretación sísmica, ingeniería, infraestructura y servicios especializados.
El subsuelo entra en la agenda
Una de las piezas centrales es la exploración de hidrocarburos. CEL desarrolla estudios geológicos y geofísicos para evaluar el potencial del territorio salvadoreño. El proyecto presentado durante el webinar contempla aproximadamente 5,400 kilómetros de líneas sísmicas, además de datos gravimétricos y magnéticos para integrar un paquete de información técnica que posteriormente pueda ser utilizado en procesos exploratorios.
“Uno de nuestros objetivos dentro de esta etapa es poder llevar a cabo las diferentes actividades que nos permitan poder identificar recursos hidrocarburos en el territorio salvadoreño”, señaló Mayén.
Una memoria institucional de CEL publicada en mayo de 2025 ya ubicaba la exploración de hidrocarburos en la cuenca del Pacífico y otras regiones dentro de sus proyectos. El documento contempla interpretación integrada de datos geofísicos, diseño de estudios sísmicos, preparación de rondas de licitación y análisis del régimen legal y fiscal aplicable.
A ello se suma la construcción de capacidades institucionales. En 2026, el Servicio Geológico Colombiano acompañó a El Salvador en la preparación de una entidad homóloga dedicada al conocimiento geocientífico. La cooperación ha incluido investigación del subsuelo, levantamientos aerogeofísicos y fortalecimiento técnico e institucional.
Bonilla explicó que el gobierno también trabaja en actualizar las reglas para la actividad. El objetivo, dijo, es establecer “reglas claras, porque actualmente la ley no es muy clara en relación a cuál es el procedimiento a seguir”.

Reglas para atraer inversión
La geotermia mantiene un peso relevante en la matriz eléctrica de El Salvador. Mayén señaló que aporta alrededor de una cuarta parte de la generación y que existen proyectos para ampliar su participación. En septiembre de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó una nueva Ley de Energía Geotérmica, que regula el aprovechamiento del recurso e incorpora incentivos fiscales para nuevas inversiones.
La diversificación avanza también por otras vías: en mayo de 2026, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reportó que cerca de 69% de la generación eléctrica del país provenía de fuentes renovables.
Del puerto al almacenamiento
El downstream abre otro frente de inversión. Bonilla explicó que El Salvador cuenta con tres grandes importadores de combustibles y más de 500 estaciones de servicio, mientras que el almacenamiento se concentra principalmente en Acajutla.
En la zona oriental, el Puerto de La Unión abre posibilidades para nueva infraestructura. “Ahí hay espacio suficiente para que cualquier inversionista pueda venir a poner su planta de almacenamiento, su tanquería”, afirmó.
En gas natural, el consumo se concentra en generación eléctrica, aunque el país analiza nuevos usos. A ello se suma el esfuerzo por agilizar trámites: “En promedio nos estamos tardando seis meses máximo para emitir los permisos”, comentó Bonilla.

Una matriz que mira más lejos
El Salvador también desarrolla un programa nuclear de largo plazo. En septiembre de 2025, la Asamblea Legislativa prorrogó hasta el 28 de junio de 2026 la entrada en vigencia de la Ley de Energía Nuclear.
Ese proceso ha avanzado acompañado por organismos internacionales. En mayo de 2026, una misión del OIEA revisó la infraestructura desarrollada por el país para tomar una eventual decisión sobre la incorporación de generación nuclear. El organismo indicó que la planeación salvadoreña contempla que esta fuente podría aportar alrededor de 15% de la electricidad hacia 2050, potencialmente mediante reactores modulares pequeños, aunque el programa permanece en una etapa de preparación y evaluación.
La revisión internacional también dejó recomendaciones para fortalecer gobernanza, marco legal y regulatorio, recursos humanos, seguridad y preparación ante emergencias antes de avanzar hacia las siguientes fases.
A la estrategia se agrega una dimensión regional. Bonilla informó que existen conversaciones con Guatemala para cooperación y transferencia de conocimiento en materia de exploración, ante el interés de ambos países por desarrollar mayores capacidades en hidrocarburos.
Los proyectos descritos se encuentran en diferentes etapas: estudios geocientíficos, actualización regulatoria, desarrollo de infraestructura o evaluación tecnológica. Bajo la ruta expuesta por las autoridades salvadoreñas, el propósito es llevar esa planeación hacia “inversiones, infraestructura y capacidades institucionales”.
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Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de agosto 2026. ¡Consulta la edición completa!






