
La falta de inversión en redes de transmisión eléctrica amenaza con convertirse en uno de los principales obstáculos para incorporar nueva capacidad de generación en México, ante el crecimiento de la demanda y los proyectos renovables y térmicos previstos hacia 2030, advirtieron directivos de empresas energéticas durante el foro Energyear México 2026.
Brice Clemente, Country Manager de ENGIE México, señaló que uno de los mayores desafíos consiste en traducir los objetivos de inversión energética del gobierno en proyectos concretos de transmisión, cuya infraestructura resulta indispensable para acompañar la expansión de la generación.
El directivo consideró que México necesita mayor ambición en sus planes de expansión eléctrica, pues la incorporación de energías renovables debe estar acompañada de capacidad firme para garantizar electricidad a precios competitivos y evitar interrupciones en el suministro.
Advirtió también que el desarrollo simultáneo de nuevos proyectos podría generar presiones sobre la cadena de suministro de materiales críticos y la capacidad de construcción. Estimó que hacia 2029 podrían firmarse alrededor de 8 gigawatts (GW) de proyectos, lo que implicaría un importante despliegue de infraestructura en un periodo reducido.
Por su parte, Eva Ribera, General Manager México y Caribe de ContourGlobal, afirmó que la inversión en líneas de transmisión es uno de los tres componentes fundamentales para atender el crecimiento de la demanda eléctrica, junto con las energías renovables y la generación firme.
La ejecutiva señaló que México consume más de 400 terawatts-hora (TWh) de electricidad al año y enfrenta un crecimiento de la demanda de aproximadamente 4%, equivalente a unos 16 TWh adicionales anuales.
Ante este escenario, planteó que modernizar las centrales eléctricas existentes mediante automatización y repotenciación permitiría incrementar la capacidad de generación en menor tiempo, mientras avanzan los proyectos de nueva infraestructura.
Ribera también advirtió sobre la necesidad de mantener la seguridad jurídica en los nuevos esquemas de inversión público-privada, debido a que los proyectos requieren financiamiento bancario y condiciones regulatorias estables para concretarse.
Generación firme, otro desafío
La necesidad de ampliar la transmisión coincide con el llamado de los participantes del sector a fortalecer la generación firme para respaldar la incorporación de energías renovables.
Narcis de Carreras, CEO de Valia Energía, sostuvo que la confiabilidad debe ocupar un lugar central en la planeación eléctrica, pues la generación térmica permite disponer de electricidad cuando las condiciones climáticas limitan la producción solar y eólica.
El directivo consideró que el gas natural también puede contribuir a la descarbonización del sistema eléctrico mexicano mediante el desplazamiento de combustibles más contaminantes, como combustóleo, diésel y carbón.
En ese sentido, señaló que la transición energética no debe concentrarse exclusivamente en la instalación de centrales renovables, sino contemplar una combinación de tecnologías que garantice el suministro y la estabilidad del sistema.
Ribera agregó que más de 25% de la capacidad instalada en México corresponde a tecnologías como carbón, combustóleo y centrales de ciclo abierto, por lo que modernizar esos activos representa una oportunidad para mejorar el desempeño del parque de generación existente.
Retos en ejecución
Los directivos también señalaron que el regreso de los esquemas de participación público-privada representa una oportunidad para reactivar las inversiones en el sector eléctrico, aunque advirtieron que el principal reto será concretar los proyectos anunciados.
Al respecto, Clemente consideró que los nuevos mecanismos de inversión son bancables y han recibido una respuesta positiva del sector privado; sin embargo, advirtió que México enfrenta desafíos para ejecutar proyectos de infraestructura después de varios años con poca actividad en este segmento.
En tanto, De Carreras señaló que el país necesita coordinar los permisos, el financiamiento, la disponibilidad de equipos y la construcción para que los proyectos puedan incorporarse oportunamente al sistema eléctrico.
El directivo recordó que después de las subastas eléctricas de 2016 transcurrieron varios años sin un desarrollo equivalente de nueva capacidad y sostuvo que la planeación actual debe evitar repetir los desequilibrios de aquel periodo, particularmente la falta de atención a la generación firme.
Por su parte, Alberto Cúter, vicepresidente para Latinoamérica e Italia de Jinko Solar, destacó que los desarrolladores deben considerar no solamente el precio de los componentes fotovoltaicos, sino también su calidad, confiabilidad y el respaldo de los fabricantes durante la vida útil de los proyectos.
El directivo señaló que la expansión prevista para los próximos años obligará a prestar mayor atención a la selección de proveedores, ante la posibilidad de que algunos fabricantes no permanezcan en el mercado durante todo el ciclo de operación de las centrales.
Finalmente, Rafael Navarro, director general de AME, consideró que los próximos años serán determinantes para el despliegue de centrales eléctricas y grandes proyectos de transmisión, pero subrayó que el desafío no consiste únicamente en incorporar megawatts de capacidad, sino en garantizar que esa electricidad llegue efectivamente al suministro y al consumo.







