
El crecimiento de obras industriales y energéticas en México, junto con la construcción progresiva, coloca presión sobre un componente presente prácticamente en todas las etapas de una obra: el suministro de materiales. Para Celina Hernández, gerente comercial de Materiales San Cayetano Express, aunque se trate de sectores distintos, todos terminan dependiendo de insumos para cimentación, obra civil, acabados y distintas fases constructivas.
La demanda ocurre, además, en un entorno de mayor actividad. En mayo de 2026, el valor de producción de las empresas constructoras aumentó 7.5% anual en términos reales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras del Inegi. Para proveedores y desarrolladores, ese dinamismo implica coordinar fabricación, inventarios, transporte y tiempos de entrega.
Planear antes de que falte
Hernández identifica la falta de anticipación como uno de los principales cuellos de botella. “La planeación estratégica en la cadena de suministro es de las cosas más importantes que pueden existir; una verdadera planeación y no solo en la ejecución”, afirmó.
La lógica, explica, debe comenzar desde que un proyecto conoce sus volúmenes y etapas. Si una obra durará seis meses, el abastecimiento tendría que programarse conforme avance la construcción y no cuando el material ya sea urgente. Las fábricas tienen capacidades limitadas y algunos productos requieren tiempos específicos de fabricación.
Ese desfase puede elevar costos, especialmente en insumos sujetos a variaciones de precio. Hernández menciona el acero, de amplio uso en proyectos energéticos e industriales, como uno de los materiales cuya cotización puede cambiar con rapidez. Por ello, considera necesario integrar desde el inicio proveedores, fechas de entrega y necesidades por etapa.
La presión también se observa en materiales destinados a nuevas instalaciones. La empresa ha registrado demanda de bloques industrializados, repellos y productos con propiedades térmicas y acústicas para espacios industriales y áreas de cómputo.

Calidad que también reduce riesgos
La disponibilidad no es el único factor. El desempeño de los materiales cobra relevancia cuando se evalúan seguridad, desperdicio y durabilidad. “Todos los materiales que manejamos pasan por ciertas normas y estándares de calidad. Todos son certificados a nivel nacional”, dijo Hernández.
La entrevistada explica que productos predosificados permiten trabajar con cantidades específicas de agua y reducir errores durante su preparación, además de disminuir desperdicios frente al manejo tradicional de materiales a granel. En elementos como bloques, la certificación permite conocer especificaciones y desempeño, factores que inciden en la seguridad de una construcción.
El componente ambiental abre otra discusión. Hernández reconoce que el precio todavía tiene un peso importante en las decisiones de compra y que la demanda de materiales con atributos ecológicos no es uniforme entre las constructoras. Sin embargo, algunos proyectos ya incorporan soluciones de menor huella ambiental.
Un ejemplo aparece en el reporte de sostenibilidad de Grupo HYCSA. De acuerdo con estimaciones de Cemex México citadas por la compañía, el uso de concreto Vertua, una solución de menor huella de carbono, en ASIPONA Acapulco y la Autopista Mante–Tula permitió evitar en conjunto 31,160 toneladas de CO₂.
A medida que avanzan los proyectos industriales y energéticos, la cadena de materiales adquiere un papel que va más allá de la compra: requiere anticipación, coordinación y capacidad de respuesta. “Una verdadera planeación y no solo en la ejecución” es, para Hernández, la diferencia entre reaccionar ante una urgencia y preparar el suministro desde el inicio.
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Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de agosto 2026. ¡Consulta la edición completa!






