
En su reporte financiero trimestral, la empresa señaló que “el nivel de producción en los campos Ichalkil y Pokoch ha disminuido en el trimestre dados algunos bloqueos de la OFAC por la sanción a la compañía operadora dueña en 50% de Fieldwood”. Se trata de uno de los pocos reconocimientos explícitos de una gran empresa mexicana sobre efectos directos de sanciones estadounidenses en activos energéticos operando en México.
En enero el grupo anunció un acuerdo para adquirir el 100% de Fieldwood México, actualmente operadora y propietaria del 50% restante de Ichalkil y Pokoch, mediante una operación valuada en 270 millones de dólares más la asunción de una deuda de 330 millones de dólares con Lukoil.
Además, en marzo incrementó a 80% su participación en Talos Energy México, reforzando así su posición en el campo Zama, uno de los proyectos petroleros privados más relevantes del país.
La apuesta energética de Carso ocurre pese a un deterioro operativo en sus resultados consolidados. Durante el primer trimestre de 2026, la utilidad de operación cayó 14.1% anual, al ubicarse en 2 mil 951 millones de pesos, mientras que el EBITDA disminuyó 10.8%, afectado por la conclusión de proyectos de infraestructura, presiones inflacionarias y el fortalecimiento del peso frente al dólar.
El impacto cambiario fue particularmente relevante para divisiones dolarizadas del grupo. Carso Energy reportó una caída de 13.5% en ingresos debido a que el tipo de cambio promedio trimestral pasó de 20.42 a 17.57 pesos por dólar. Condumex y Elementia también resintieron el llamado “superpeso”, que redujo el valor en pesos de ventas generadas en el extranjero.
Aun así, el negocio energético continúa consolidándose como uno de los pilares de rentabilidad del conglomerado. Aunque Carso Energy apenas aporta 2% de las ventas consolidadas, genera 16% de la utilidad operativa del grupo, con márgenes superiores a 67%. El segmento mantiene además el desarrollo del gasoducto Centauro del Norte, proyecto ligado al suministro de gas natural para la CFE.
Crecen ingresos de Zamajal
En paralelo, la división Zamajal, encargada de hidrocarburos, multiplicó casi cinco veces sus ingresos trimestrales, impulsada principalmente por contratos con Pemex para perforación en el campo Ixachi. Sus ventas pasaron de 570 millones a 2 mil 839 millones de pesos, mientras que el EBITDA dejó atrás pérdidas y registró una ganancia de 325 millones de pesos.
El reporte también mostró contrastes en otras áreas del conglomerado. Grupo Sanborns aumentó ventas 3.5%, aunque su utilidad operativa cayó más de 35% por mayores costos laborales y gastos tecnológicos. En infraestructura, CICSA reportó un desplome de 72% en utilidad operativa por la conclusión de proyectos, aunque su cartera de obra se disparó a 68 mil 493 millones de pesos desde 20 mil 219 millones un año antes, impulsada por nuevos contratos como el tren Saltillo-Monterrey.
En materiales, Elementia resintió la desaceleración del mercado estadounidense y los costos asociados al arranque de su planta en Carolina del Norte, lo que provocó una caída de 46% en utilidad neta.
Pese al deterioro operativo, Grupo Carso mantiene una posición financiera relativamente sólida. La deuda neta ascendió a 17 mil 542 millones de pesos, con una razón deuda neta a EBITDA de apenas 0.67 veces, lo que le da margen para continuar expandiendo su presencia en energía e hidrocarburos.
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