
El pacto voluntario para contener los precios de los combustibles muestra señales de agotamiento, ya que mientras la gasolina regular se mantiene estancada en niveles de cumplimiento cercanos a 91%, el diésel aún no logra alinearse plenamente al esquema al ubicarse en 73%, pese a avances recientes.
De acuerdo con el más reciente análisis de PETROIntelligence al corte del 8 de junio, el cumplimiento nacional en gasolina no ha registrado variaciones relevantes en las últimas semanas, consolidándose en ese nivel sin lograr cerrar la brecha restante.
Esto sugiere que el acuerdo habría alcanzado un techo operativo, con un segmento del mercado que permanece fuera del compromiso de precios.
En contraste, el diésel, incorporado más tarde al pacto, continúa en proceso de ajuste. El cumplimiento nacional se ubicó en 73%, tras avanzar tres puntos porcentuales en la última semana. Aunque la tendencia es al alza, el rezago frente a la gasolina refleja una mayor complejidad en este mercado, particularmente por su vínculo con el transporte y la actividad industrial.
En términos de precios, los movimientos fueron marginales, pues la gasolina regular prácticamente no registró cambios, con una ligera disminución de apenas 0.001 pesos por litro, mientras que el diésel bajó 0.042 pesos por litro respecto a la semana previa. Estos ajustes limitados apuntan a una presión estructural en costos que el pacto ya no logra compensar de forma significativa.
En el desempeño por entidades, algunos avances fueron puntuales. Michoacán destacó como el estado con mayor mejora tanto en gasolina como en diésel, mientras que la Ciudad de México alcanzó niveles de cumplimiento cercanos al 98% en este último combustible. Esto confirma que las zonas con mayor supervisión tienden a alinearse más rápidamente al esquema.
El pacto, que fija referencias de precio en 24 pesos por litro para gasolina y un objetivo de contención de 27 pesos para diésel, opera más como un ancla que como un mecanismo de reducción de precios. Sin embargo, los datos recientes sugieren que su capacidad de ajuste se está limitando.
Los datos revelan que el mercado gasolinero entra en una fase de estabilización, mientras el diésel continúa su proceso de convergencia.
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