
En la carrera global por asegurar minerales críticos para la transición energética, México se mantiene en una posición indefinida. Aunque cuenta con recursos estratégicos, ubicación geopolítica privilegiada y cercanía con Estados Unidos, aún no define qué minerales considera críticos ni el papel que asumirá en la cadena de valor, advierten especialistas.
La ambigüedad regulatoria, los rezagos tecnológicos y la tensión entre extractivismo, transición y soberanía configuran un escenario de alto potencial, pero sin dirección estratégica clara. “Declarar un mineral como estratégico implica establecer una política económica sobre lo que el país quiere desarrollar; de ahí deriva la lista de elementos críticos, y esa definición aún no existe”, afirma el geólogo Armando Alatorre.
El debate cobra relevancia en un contexto internacional en el que la Agencia Internacional de Energía prevé que la demanda de minerales para tecnologías limpias –como litio, cobalto y níquel– podría cuadruplicarse hacia 2040, hasta 25 megatoneladas, destinadas principalmente a redes eléctricas y baterías para vehículos eléctricos.
México, potencia minera
En México no existe aún una declaratoria oficial de minerales críticos; sin embargo, cobre, plata, fluorita y litio destacan como prioritarios para la transición energética, dice Rubén del Pozo Mendoza, presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM).
El país mantiene liderazgo global en plata, con 25% de la producción mundial en 2024 –4 millones de kilogramos– equivalente a 47.9 mil millones de pesos, según el informe 2025 de la Cámara Minera de México (Camimex). También ocupa el segundo lugar en fluorita (12.6%), séptimo en oro (4%), sexto en zinc (6%) y quinto en cadmio (5%).
Para Manuel Llano, director de CartoCrítica, el debate no debe limitarse a minerales de transición, sino abarcar el modelo extractivo en su conjunto, dado su impacto social y ambiental. La ausencia de una política clara sobre minerales estratégicos, advierte, presiona la expansión de concesiones y proyectos mineros.
Litio: soberanía vs. viabilidad
El gobierno ha posicionado al litio como emblema de soberanía energética; no obstante, especialistas advierten que su viabilidad económica y tecnológica es limitada en el corto plazo.
El principal obstáculo es geológico. En México, el litio se encuentra disperso en arcillas, lo que complica su extracción comercial. “No existe aún tecnología probada y rentable para separarlo a gran escala”, explica Alatorre. De los 243 millones de toneladas de arcillas estimadas en Sonora, apenas 0.34% contiene litio potencialmente extraíble.
Manuel Llano señala que el mercado global muestra poco interés en desarrollar depósitos de baja ley y alto costo como los mexicanos. La industria privilegia proyectos en salmueras geotérmicas o en concentraciones más altas, con menores riesgos técnicos y financieros.
El desempeño de Litio para México –empresa estatal creada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador– refleja la brecha entre narrativa y resultados: no reporta producción ni avances tecnológicos relevantes. En el tercer trimestre de 2025, registró “gastos y otras pérdidas” por 10.2 millones de pesos.
En contraste, especialistas identifican al cobre como el mineral verdaderamente estratégico. Beatriz Olivera, directora de Engenera, destaca que 75% del cobre se destina a usos eléctricos y que un vehículo eléctrico requiere hasta 83 kilogramos, frente a 23 de uno convencional. La transición energética, dice, implica un aumento absoluto –no solo proporcional– en su demanda.
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