
Restricciones potenciales en la cadena global de suministro, escasez de minerales críticos y una alta vulnerabilidad ante la concentración de manufactura y procesamiento en China son los principales retos que enfrenta la electrificación del transporte en México, según S&P Global Energy.
“El reto de la electrificación va más allá de la adopción en el usuario final para extenderse a toda la cadena de suministro”, señala un análisis sectorial de Alejandra León, analista de la empresa.
Destaca que este desafío va mucho más allá de la adopción final por parte de los usuarios, enfatizando que tanto las tecnologías limpias como los minerales críticos enfrentan restricciones severas y una fuerte dependencia de la manufactura concentrada en China.
La transición hacia la electromovilidad y la digitalización exige robustecer de manera urgente la infraestructura de redes, superando los retos de transmisión, distribución y almacenamiento para evitar cuellos de botella operativos, destaca.
Este crecimiento en la demanda eléctrica interactúa directamente con el mercado del gas natural, combustible base para la generación de energía, el cual resalta por datos críticos, pues aunque la demanda repunta por la generación eléctrica y las expectativas del gas natural licuado (GNL), las limitaciones técnicas en campos y plantas de procesamiento obligaron a elevar la quema y el venteo hasta alcanzar los 1,100 millones de pies cúbicos diarios en julio.
El problema de Pemex
Por otro lado, explica que Petróleos Mexicanos (Pemex) registró su tercer trimestre consecutivo de pérdidas y un endeudamiento de 79,000 millones de dólares, lo que limita la inversión upstream necesaria para sostener la meta de producción de 1.8 millones de barriles diarios.
Asimismo, el país mantiene una alta dependencia de combustibles importados, cubriendo el 58% de la demanda de gasolina y el 42% de la de diésel.
Ante los masivos requerimientos de capital para encarar la expansión eléctrica, blindar las cadenas de suministro y modernizar la infraestructura, el análisis concluye que la capacidad financiera exclusiva del Estado es insuficiente, por lo que la participación activa del sector privado se vuelve indispensable para asegurar el éxito de la transición energética en el país.







