
El especialista afirmó que la bioenergía ya no debe analizarse únicamente desde una perspectiva ambiental, sino también como un mecanismo para fortalecer sistemas energéticos locales, diversificar fuentes de suministro y reducir vulnerabilidades energéticas.
“El biogás tiene un papel importante en seguridad energética y desarrollo regional”, señaló.
Neri explicó que este tipo de proyectos permite aprovechar residuos agrícolas, pecuarios e industriales para producir energía localmente, lo que ayuda a disminuir dependencia de combustibles externos y fortalece la estabilidad energética de comunidades y sectores productivos.
Además, destacó que el desarrollo del biogás puede generar cadenas de valor regionales mediante empleo especializado, servicios, infraestructura y mayor contenido nacional.
Durante su ponencia, el representante de UNECE también señaló que México comienza a posicionarse como un punto relevante para impulsar iniciativas latinoamericanas de sostenibilidad y descarbonización, a través de cooperación internacional, desarrollo metodológico y generación de estándares técnicos.
En ese contexto, mencionó que organismos internacionales trabajan en esquemas de acreditación, trazabilidad y medición de impacto climático para proyectos de bioenergía, con el objetivo de facilitar mecanismos de financiamiento verde y validación ambiental.
Neri también llamó a mantener una visión pragmática de la transición energética y advirtió que el reto principal no es eliminar completamente los hidrocarburos, sino reducir las emisiones asociadas a su uso.
“El petróleo no es el malo”, sostuvo, al explicar que tecnologías como captura de carbono, eficiencia energética y combustibles de menor huella ambiental deberán coexistir con energías renovables durante las próximas décadas.
Añadió que la transición energética global será híbrida y dependerá de las características económicas, industriales y energéticas de cada región, por lo que soluciones como el biogás tendrán un papel distinto en cada país.
El especialista identificó además que uno de los principales obstáculos para acelerar el desarrollo del sector sigue siendo la falta de estándares homogéneos, mecanismos claros de certificación y marcos regulatorios que permitan validar impactos ambientales y económicos de los proyectos.
Por ello, insistió en la necesidad de fortalecer la cooperación entre gobiernos, industria, organismos internacionales y academia para impulsar proyectos de bioenergía y consolidar modelos energéticos más sostenibles y resilientes.
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