En México, 43% del precio de la gasolina de bajo octanaje o Magna que paga el consumidor final corresponde a impuestos, el nivel más alto entre los diez países de mayor consumo en el mundo, de acuerdo con datos de la plataforma Trading Economics.
En enero de 2026, el precio promedio de la gasolina en México se ubicó en 23.58 pesos por litro, el más elevado entre dentro del listado de naciones tomadas en cuenta por la plataforma.
De ese monto, 10.37 pesos corresponden al cobro de IVA e IEPS, lo que coloca a la carga fiscal como el principal componente del precio final en las estaciones de servicio.
El peso de los impuestos en México contrasta de forma contundente con otros mercados relevantes, ya que en Estados Unidos, el gravamen sobre la gasolina equivale a 2.58 pesos por litro, representando el 20% del costo total, lo que permite que el precio final se mantenga en 12.92 pesos. En China, los impuestos ascienden a 4.58 pesos, abarcando el 32% del precio final.
En Brasil los impuestos alcanzan 8.10 pesos, aun así por debajo del nivel que enfrentan los consumidores mexicanos, en Japón es de tan solo 5.17 pesos por litro, en Arabia Saudita es de a penas 1.62 pesos por litro.
“Esto explica por qué el automovilista mexicano enfrenta el precio más alto por litro, aun frente a economías desarrolladas y a grandes productores de petróleo”, explicó Ramsés Pech, analista del sector energético.
A esta presión fiscal se suman altos costos de refinación, importación y logística, que en México alcanzan 13.20 pesos por litro, el nivel más alto del comparativo internacional.
Este componente refleja la fuerte dependencia de gasolina importada, los costos de transporte interno y las ineficiencias estructurales del sistema de refinación, factores que terminan trasladándose de forma directa al consumidor final, afirmó.
El impacto de estos precios es particularmente relevante si se considera el nivel de consumo, ya que México ocupa el octavo lugar mundial, con un promedio de 121 millones de litros diarios, lo que convierte al precio de la gasolina en un factor determinante para el gasto de los hogares, el transporte y la cadena de distribución de bienes y servicios.
El precio que el automovilista mexicano paga en la bomba no está determinado principalmente por el valor internacional del combustible, sino por una combinación de carga fiscal elevada y costos estructurales internos, señaló el experto.
“El resultado es que, dentro de los grandes mercados consumidores del mundo, México es donde llenar el tanque cuesta más”, añadió.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx





