
El sector gasolinero enfrenta hoy un entorno regulatorio más amplio y más conectado entre autoridades, pero también más incierto para los empresarios por el número de requisitos, visitas y obligaciones que deben atender, afirmó en entrevista Enrique Loyo, director general de UV Consulting Group.
“Aunque la regulación no es nueva, ahora se están aplicando criterios y acuerdos que antes no estaban en el radar de muchos empresarios, especialmente en estaciones de servicio”, afirmó.
Mencionó que en visitas de inspección participan distintas autoridades y que hoy hay una mayor coordinación entre dependencias como la Comisión Nacional de Energía, la Secretaría de Energía, Profeco, SAT, Guardia Nacional y otras instancias, lo que eleva la carga para los regulados.
El entrevistado dijo que el sector se siente “sobrerregulado” porque un mismo negocio debe cumplir con varios frentes al mismo tiempo y con documentos que muchas veces quedaron incompletos, vencidos o sin seguimiento.
Señaló que uno de los problemas centrales es el desconocimiento, pues muchas estaciones operaron durante años con expedientes armados, pero sin verificar si seguían vigentes o si cumplían todas las condicionantes.
También sostuvo que el cambio de la Comisión Reguladora de Energía a la Comisión Nacional de Energía ha vuelto más ágiles algunos trámites y sesiones, pero no ha eliminado la presión regulatoria. Según dijo, hoy los trámites se revisan con más rapidez, pero también se devuelven o desechan si el promovente no corrige a tiempo las observaciones.
Loyo agregó que una parte importante del problema está en la forma en que se asesora a los empresarios. Afirmó que muchos gasolineros contratan consultores que no tienen la experiencia necesaria para llevar los trámites correctamente, lo que termina en expedientes mal presentados y en pérdidas de tiempo y dinero.
Mejora nivel de incumplimiento
Sobre el incumplimiento regulatorio en el sector, recordó que en algún momento se habló de un nivel de hasta 90% y estimó que hoy esa proporción podría haberse reducido a alrededor de 60%.
Dijo que el avance no obedece a una nueva obligación, sino a que las estaciones han empezado a revisar y actualizar documentos que antes no atendían, como licencias, manifestaciones de impacto ambiental, dictámenes eléctricos y requisitos de protección civil.
En el tema de inversión, Loyo afirmó que el llamado nearshoring se ve frenado por el miedo de las empresas a entrar a un mercado que perciben complicado por la regulación y por la dificultad para concretar permisos e inversiones.
Dijo que eso ha hecho que varias compañías inviertan menos o salgan del país, mientras que otras marcas, como señaló en el caso de Shell, enfrentan mayores costos de operación y menores condiciones de competencia frente a jugadores ya consolidados.
El director de UV Consulting Group añadió que el mercado mexicano sigue dominado por factores de precio y estructura de costos. Puso como ejemplo que las marcas con producto importado suelen vender más caro por aranceles, transporte y otros costos, mientras que estaciones ligadas a Pemex pueden ofrecer precios más bajos en varias regiones del país.
También dijo que el problema de fondo no es que el Gobierno prohíba invertir, sino que la regulación puede tornarse tan compleja que desincentiva la llegada de nuevas empresas. En su opinión, esa es una de las razones por las que varias firmas internacionales dejaron de ver atractivo el mercado mexicano o han reducido su presencia.
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