
Las gasolineras mexicanas están acelerando una transformación que parecía lejana para el consumidor nacional: la del autoservicio y el pago automático, que prometen modificar desde la experiencia de carga hasta la cantidad de despachadores que operan en las estaciones.
El cambio apenas comienza, pero el sector ya anticipa una transición tecnológica profunda. Sistemas de autopago con tarjeta o celular, monitoreo remoto de inventarios, dispensarios inteligentes y estaciones cada vez más automatizadas empiezan a abrirse paso en una industria históricamente tradicionalista.
“Creemos que en un corto plazo el cambio revolucionario del autopago va a regir en la mayoría de las estaciones”, afirma en entrevista Romeo Liñán, director comercial de Petrogas, una de las principales empresas mexicanas dedicadas al diseño, construcción y equipamiento de estaciones de servicio.
Petrogas cuenta 3,250 proyectos en 32 años de experiencia, en donde suma 4,000 productos en inventario, que incluye equipos para transferir combustible, construcción y mantenimiento de estaciones gasolineras,
Sistema FlexPlay
La tecnología detrás de esta transición es FlexPay, sistema de Gilbarco autorizado por el gobierno mexicano, que permite pagar directamente desde el dispensario, sin interacción con personal de la estación.
Hoy ya operan entre 20 y 30 estaciones con este modelo en México, aunque su adopción podría acelerarse con la digitalización del mercado.
El esquema replica el autoservicio de Estados Unidos: el usuario llega, paga con tarjeta o celular, carga combustible y se retira. Para Liñán, el reto en México será cultural.
La transición tecnológica no sólo cambiará la experiencia del consumidor. También modificará la operación interna de las estaciones.
Más tecnología, menos despachadores
Petrogas asegura que el sector avanza hacia sistemas automatizados de control de inventarios, medición remota, monitoreo de combustible y administración digital. “La gasolina es como el dinero de un banco. Lo importante es tener el mayor control posible del inventario y revisarlo incluso a distancia”, señala el directivo.
La industria gasolinera empieza a parecerse a sectores donde la automatización y el pago digital ya desplazaron procesos tradicionales.
Pero la modernización también abre preguntas para miles de trabajadores del sector. Liñán reconoce que el avance tecnológico reducirá gradualmente la necesidad de despachadores. “Antes se necesitaban cuatro o cinco empleados por turno. Ahora quizá serán uno o dos”, admite.
Aunque siempre habrá supervisión humana, prevé que parte del personal migre hacia labores más técnicas y especializadas. “Definitivamente habrá menos despachadores”, afirma.
Presión para el sector
El sector enfrenta mayor presión regulatoria por nuevas disposiciones, controles administrativos y medidas contra el huachicol. Petrogas considera que muchos empresarios viven una etapa de incertidumbre, al evaluar si expandirse, mantenerse o reducir operaciones ante menores márgenes.
“Hoy el gasolinero está siendo un tanto maltratado con tantas regulaciones y cambios legales”, sostiene Liñán. Uno de los temas que más inquietud genera en la industria es el control de precios impulsado por el gobierno federal.
Aunque reconoce que puede funcionar como medida temporal, el directivo considera que los controles obligatorios chocan con la lógica de libre competencia y oferta-demanda del mercado energético. “Creemos más en la libre oferta y demanda que en el control de precios”, afirma.
Pese al entorno complejo, Petrogas mantiene planes de expansión. La empresa cuenta con 18 sucursales en 18 estados y prepara nuevas aperturas en Tampico, Cancún, Mazatlán y Culiacán, con el objetivo de consolidarse como proveedor clave de infraestructura y tecnología para estaciones de servicio.
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Esta nota se publicó originalmente en la revista Energy21 edición junio 2026. ¡Consulta la edición completa!






