
La transición energética global enfrenta limitaciones estructurales debido a la creciente escasez de minerales críticos necesarios para el desarrollo de tecnologías limpias, advirtió Aleida Azamar Alonso, doctora en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid.
Durante un foro virtual organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la especialista explicó que la expansión de energías renovables, baterías, dispositivos electrónicos y sistemas industriales depende de una cantidad cada vez mayor de minerales, muchos de los cuales se encuentran cerca de su límite natural de extracción.
Señaló que, a diferencia de hace décadas, cuando la producción tecnológica requería pocos insumos minerales, actualmente las cadenas productivas demandan una amplia gama de elementos, lo que incrementa la dependencia global de estos recursos y plantea riesgos para su disponibilidad en el largo plazo.
Azamar indicó que minerales como el litio, cobalto, grafito, tierras raras y otros son fundamentales para la transición energética, pero su oferta es limitada y está sujeta a presiones económicas y geopolíticas.
Expuso que los precios de estos recursos han mostrado alta volatilidad. Como ejemplo, mencionó el caso del litio, cuyo precio pasó de alrededor de 15 mil dólares por tonelada en 2020 a cerca de 80 mil dólares en 2022, para posteriormente ajustarse a niveles cercanos a 40 mil dólares.
Concentración geográfica y riesgos geopolíticos
La académica destacó que la producción de minerales estratégicos está altamente concentrada en ciertos países, lo que genera vulnerabilidades en las cadenas de suministro.
Detalló que China domina gran parte del procesamiento global de estos materiales, incluyendo la totalidad del grafito refinado y una proporción significativa de tierras raras y litio, mientras que países como la República Democrática del Congo concentran la producción de cobalto.
Añadió que esta concentración ha intensificado la competencia entre potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea por asegurar el acceso a estos recursos.
América Latina, región clave en la transición
En este contexto, señaló que América Latina se ha convertido en una región estratégica debido a su riqueza mineral.
Indicó que países como Chile, Argentina y Bolivia concentran cerca de 48% de la producción mundial de litio, mientras que Chile y Perú destacan en la producción de cobre y México en la de plata.
No obstante, apuntó que la región continúa operando principalmente como exportadora de materia prima, sin desarrollar plenamente cadenas de valor industrial.
Azamar también advirtió sobre los efectos asociados a la extracción de minerales. En el caso del litio, explicó que los procesos productivos pueden requerir hasta 640 litros de agua por minuto y generar la evaporación de millones de litros por tonelada extraída.
Asimismo, señaló que estas actividades pueden provocar conflictos sociales, afectaciones ambientales, generación de residuos químicos y presiones sobre recursos hídricos en regiones ya vulnerables.
La especialista sostuvo que la transición energética no depende únicamente del cambio de fuentes, sino de decisiones económicas, tecnológicas y políticas que determinan su desarrollo.
Agregó que los minerales estratégicos no sólo son fundamentales para la generación de energía, sino también para sectores industriales, tecnológicos y de seguridad, lo que amplía su relevancia en el escenario global.
Finalmente, indicó que la creciente demanda de estos recursos está reconfigurando las relaciones internacionales y colocando a países productores en el centro de una competencia global por el control de insumos clave para el desarrollo económico y energético.
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