
Los nuevos desarrollos mineros en México cayeron 49.2% durante 2025, un desplome que reduce las posibilidades de que el crecimiento de la industria dependa de nuevos proyectos y obliga a las empresas a buscar mayor producción y recuperación en las operaciones que ya tienen en marcha, de acuerdo con la firma Rockwell Automation.
El retroceso ocurre además en un mercado donde no se han otorgado nuevas concesiones mineras desde la reforma de 2023, por lo que la productividad de los activos existentes adquiere mayor relevancia para sostener el crecimiento del sector.
Ante este escenario, la tecnología y la digitalización se perfilan como herramientas para elevar el rendimiento de minas que ya cuentan con infraestructura, permisos y capacidad operativa, sin depender necesariamente de la construcción de nuevos desarrollos.
“Se ha invertido mucho en los proyectos mineros que ya operan y la productividad no ha avanzado en la misma proporción”, señaló Sergio Campana, gerente de Negocios de Software para América Latina en Rockwell Automation.
De acuerdo con experiencias citadas por la empresa, existe margen para obtener incrementos relevantes de producción mediante modelos de análisis avanzado. En Cerro Verde, Perú, modelos de machine learning permitieron aumentar 6.5% la producción de libras de cobre sin sacrificar la calidad del concentrado, al optimizar el equilibrio entre tonelaje y recuperación.
En otra operación de la región, Anglo American incrementó entre 2% y 4% la recuperación de cobre mediante inteligencia predictiva aplicada al tratamiento de relaves.
Menos minas nuevas, más productividad
Por otro lado, en América Latina, las restricciones asociadas con permisos, agua, energía, capital y licencia social están haciendo que la expansión y reposición de minas activas cobren mayor peso dentro de las carteras de inversión.
Chile es uno de los ejemplos más claros. Su cartera minera para los próximos 10 años suma 104 mil 549 millones de dólares, de los cuales 81% corresponde a reposición y expansión de minas activas, según datos de Cochilco.
Perú también combina nuevos desarrollos con proyectos brownfield. Su cartera minera 2026 contempla 66 proyectos por 64 mil 75 millones de dólares, de los cuales 36 corresponden a iniciativas de reposición o expansión por 23 mil 471 millones de dólares.
Argentina presenta una trayectoria distinta, con cerca de 70% de su cartera concentrada en nuevos proyectos.
El cambio de enfoque implica que, en mercados donde resulta más difícil abrir una mina desde cero, una parte del crecimiento puede venir de extraer más valor de la infraestructura que ya existe, añade.
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