La saturación y las limitaciones físicas de la infraestructura de transmisión en México mantienen a la red eléctrica nacional sostenida “con alfileres”, esta situación se ha convertido en el principal obstáculo para la entrada de nuevas inversiones en generación, advirtió en entrevista José Buganza Debernardi, director general de la firma Enegence.
De acuerdo con el especialista, el rezago físico del sistema de transmisión es tan grave que interconectarse a la red, es decir, lograr que una nueva central comience a inyectar energía al sistema, se ha vuelto un proceso sumamente complejo.
El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) exige a los desarrolladores privados una cantidad masiva de obras de refuerzo en la red pública para permitirles la conexión.
“Hoy interconectarte que es que tú hagas un proyecto y te conectes a la red. Es complicado porque te pide una gran cantidad de refuerzos, lo que mata al proyecto y le mete riesgo”, destacó.
Incluso en los nuevos esquemas que promueve el Gobierno, el costo de la interconexión sigue siendo una incógnita que podría comprometer su éxito si el Estado no absorbe esas inversiones en infraestructura básica.
El “boom” forzado del autoconsumo industrial
La urgencia del Gobierno por conseguir energía ha provocado que las nuevas convocatorias estatales se aprueben “a la velocidad del rayo”, operando bajo una lógica de maquila acelerada más que de planeación estructurada.
“Están saliendo como de tortillería porque se requiere energía para ya”, explicó el directivo.
Sin embargo, la velocidad regulatoria choca con los tiempos reales de la ingeniería.
Muchos proyectos anunciados se encuentran en fases sumamente preliminares de desarrollo y su construcción física tardará años en materializarse, enfrentando retos como la liberación de derechos de vía, el aseguramiento de equipos y los refuerzos de red.
Ante este bache de escasez, la industria no puede detenerse y se verá forzada a resolver su abasto por su cuenta.
“La mayor oportunidad será un mercado de escasez”, apuntó Buganza. Esto detonará un crecimiento exponencial en proyectos de autoconsumo local dentro de los parques industriales.
En este escenario, el financiamiento no será un obstáculo, pues los consorcios industriales que albergan a firmas con alta calificación crediticia, como grandes plantas de manufactura o armadoras automotrices firmarán contratos de compra de energía con generadores locales.
Al tener como contrapartes a gigantes corporativos globales, los bancos e instituciones financieras otorgarán créditos para estos proyectos con un riesgo crediticio bajo, afirmó.
Los castigos verdes
Por otro lado, el experto consideró que este año marcará un punto de inflexión con la entrada formal en México de las reglas de descarbonización y el mercado ambiental, un sector que llega al país con un retraso de casi un lustro.
La urgencia de transitar hacia fuentes limpias ha dejado de ser una estrategia de relaciones públicas o de “buena reputación” para convertirse en una estricta exigencia financiera y comercial.
Buganza detalló que las penalizaciones del mercado local, sumadas a las sanciones en los países de destino para las empresas mexicanas exportadoras, obligarán al sector productivo a consumir energía verde.
El directivo recordó que entre el 42% y el 44% de las emisiones globales de dióxido de carbono provienen de la industria eléctrica.
Por lo tanto, descarbonizar el suministro eléctrico es la vía más rápida y eficiente para que las empresas eviten multas internacionales, cumplan con los criterios ASG y no pierdan valor de mercado ante los inversionistas, añadió.
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