
La implementación de Sistemas de Almacenamiento de Energía (BESS, por sus siglas en inglés) bajo la modalidad detrás del medidor, se consolida como una estrategia de optimización financiera para las empresas, permitiendo reducciones de entre 20% y 40% en los costos energéticos mediante la administración tarifaria inteligente, indicó la empresa Energía Real.
En el mercado mexicano, las tarifas industriales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), tales como la GDMTH para media tensión, se estructuran bajo cargos diferenciados según el horario de consumo: base (madrugada, el más económico), intermedio, y punta (tarde-noche, el más costoso).
Bajo este esquema, los sistemas de baterías industriales permiten realizar una estrategia denominada traslado de carga. Esta consiste en programar los equipos BESS para cargarse durante el horario base, cuando la electricidad registra un menor precio, y descargarse durante el horario punta, cuando la red se congestiona y las tarifas de CFE se encarecen.
Esta manipulación controlada del perfil de consumo disminuye la exposición de las plantas industriales a los cargos horarios más altos, capitalizando un diferencial de precios que llega a ser de entre 3 y 5 veces entre los horarios base y punta.
De acuerdo con los datos técnicos, cuando esta tecnología de almacenamiento se integra de manera conjunta con sistemas de generación solar en sitio, las empresas obtienen ahorros combinados de hasta un 30% en su facturación eléctrica total, dependiendo de las características específicas de su consumo y capacidad instalada.
La adopción de esta tecnología responde a un crecimiento a nivel global. Según cifras de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la capacidad instalada de almacenamiento en baterías detrás del medidor pasó de 11.8 GW en 2023 a 20.9 GW en 2025, un incremento del 77% en un periodo de dos años que demuestra la necesidad industrial de controlar los costos tarifarios de forma simultánea a la continuidad operativa.
En México, la certidumbre legal para estas instalaciones se formalizó en 2025 tras la publicación del Acuerdo A/113/2024 de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
Para resolver la barrera económica que puede implicar el gasto de capital para estos activos, el mercado ha desarrollado modelos financieros como el Energy as a Service (Energía como Servicio).
Bajo este esquema operado por firmas como Energía Real, las empresas acceden a la infraestructura de almacenamiento sin requerir una inversión inicial de capital. La compañía proveedora asume el financiamiento, instalación, monitoreo algorítmico continuo y mantenimiento integral del sistema BESS, cobrando el servicio a través de los mismos rendimientos y ahorros energéticos generados por el equipo desde el primer mes de operación.
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