
La falta de infraestructura de recarga se perfila como uno de los principales cuellos de botella para el avance de la electromovilidad en el transporte de carga en México, coincidieron representantes del sector durante el 21st Annual Mexico’s Nearshoring & Logistics Auto Industry Summit.
Silvia Armendáriz, manager Trade Compliance de Livingston, advirtió que la transición hacia tractocamiones eléctricos enfrenta limitaciones operativas importantes, particularmente en rutas de larga distancia.
Señaló que, en etapas iniciales de adopción, se han presentado casos en los que las unidades no logran completar trayectos debido a la falta de puntos de recarga, lo que obliga incluso a solicitar apoyo para trasladar los vehículos hasta un punto donde puedan abastecerse de energía.
Explicó que esta situación genera incertidumbre sobre la viabilidad de migrar completamente hacia este tipo de tecnología en el país, al tiempo que subrayó que la infraestructura será un factor determinante para garantizar operaciones logísticas eficientes.
Asimismo, destacó que la electrificación también implicará replantear la logística en corredores clave, como las rutas hacia la frontera norte.
Indicó que, además de Nuevo Laredo, será necesario diversificar cruces y rutas logísticas para adaptarse a las limitaciones de autonomía y disponibilidad energética de las unidades eléctricas.
Recarga colaborativa para sostener las rutas
Por su parte, Anel Hernández, directora de marca de BYD Trucks, coincidió en que la infraestructura energética representa uno de los mayores retos para la adopción de esta tecnología.
Señaló que actualmente existen proyectos para desarrollar corredores de recarga, como el que conecta la Ciudad de México con el norte del país, aunque reconoció que estos esquemas aún se encuentran en fases iniciales.
Detalló que, ante la falta de capacidad suficiente en la red, las empresas deben explorar modelos de recarga colaborativa, en los que distintos actores comparten infraestructura para sostener sus operaciones.
“Ya sabemos como empresas que no nos va a soportar la energía y que tenemos que ver de qué manera ir en conjunto”, afirmó.
Hernández agregó que, en el contexto actual, los camiones eléctricos están diseñados principalmente para operaciones de última milla o trayectos cortos, donde la autonomía no representa un riesgo crítico.
No obstante, indicó que en recorridos más largos la eficiencia depende tanto de la disponibilidad de infraestructura como de factores operativos, como los hábitos de conducción de los operadores.
Ambas coincidieron en que, si bien la electromovilidad avanza como una alternativa sostenible y cada vez más rentable, su consolidación en el transporte pesado dependerá del desarrollo de infraestructura energética suficiente que permita garantizar continuidad operativa en rutas estratégicas del país.
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