La brecha promedio entre los planes energéticos y las estrategias climáticas de los países analizados por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) aumenta de 19% en 2030 a 45% en 2050, lo que evidencia una menor alineación entre los objetivos de transición energética y la planeación de largo plazo.
El informe Long-Term Energy Scenarios and Low-Emission Development Strategies compara 114 documentos de 57 países para evaluar la congruencia entre sus planes nacionales de energía y sus estrategias de desarrollo de bajas emisiones.
IRENA advierte que la diferencia entre ambos instrumentos se amplía hacia 2050, precisamente cuando las decisiones de inversión en infraestructura energética requieren señales claras sobre la trayectoria de descarbonización de cada país.
La disponibilidad de información comparable también disminuye en el horizonte de largo plazo: mientras el análisis de alineación para 2030 incluyó 37 países, para 2050 la muestra se redujo a 15. Por ello, el organismo señala que las diferencias detectadas deben interpretarse considerando las limitaciones de los datos disponibles.
Metas climáticas más ambiciosas
El análisis encontró que, hacia 2050, las estrategias climáticas suelen plantear una mayor expansión de las energías renovables y mayores reducciones de emisiones que los planes energéticos de los mismos países.
Para 2030, en cambio, no se identificó una tendencia general que mostrara mayor ambición en alguno de los dos instrumentos. La comparación de ambición se realizó con datos de 28 países para ese año y de nueve para 2050.
Según el organismo, cuando los planes energéticos no reflejan los objetivos de las estrategias climáticas, las inversiones en infraestructura pueden seguir trayectorias que no sean consistentes con las metas de descarbonización establecidas por los propios gobiernos.
Otro hallazgo del informe es que más de un tercio de los 114 documentos analizados carece de datos cuantitativos sobre las emisiones relacionadas con el sector energético en uno de los dos tipos de planes.
IRENA encontró que aproximadamente la mitad de los planes energéticos y dos tercios de las estrategias climáticas incluyen cifras sobre esas emisiones, pese a la importancia del sector en los compromisos nacionales de mitigación.
El organismo señala que la ausencia de indicadores cuantificados dificulta demostrar cómo la transformación de los sistemas energéticos contribuirá al cumplimiento de los objetivos climáticos y puede limitar la información disponible para evaluar proyectos de inversión.
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