
El anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum para eliminar el efectivo en gasolineras y casetas y migrar hacia pagos digitales, se traducirá en un beneficio extraordinario para la banca, vía comisiones por uso de tarjetas, afirmó el especialista en economía, Mario Di Constanzo.
Durante la 89 Convención Bancaria, la mandataria planteó hacer obligatorios los pagos electrónicos en combustibles y peajes como parte de la estrategia de digitalización de la economía, apoyada en herramientas como CoDi impulsadas por Banco de México.
El objetivo, sostuvo, es reducir el uso del efectivo, que aún domina cerca del 80% de las transacciones, y facilitar operaciones más seguras y eficientes.
Sin embargo, Di Costanzo advirtió que el esquema, tal como fue planteado, implica un incentivo directo para los bancos. Cada pago con tarjeta de crédito o débito genera una comisión conocida como “servicio de adquirencia”, que oscila entre 2% y 3% del valor de la transacción.
“En la práctica esto convierte a las instituciones financieras en una suerte de socio de las estaciones de servicio, al capturar un porcentaje de cada venta”, dijo.
Bajo ese supuesto, la eliminación del efectivo en un mercado de alto volumen como el de combustibles podría representar ingresos por miles de millones de pesos adicionales para la banca.
“El banco no participa en la operación más allá de validar la transacción, pero cobra un porcentaje del monto total”, cuestionó el especialista.
El punto central de la crítica está en la estructura de costos. Para Di Costanzo, las comisiones deberían reflejar únicamente el costo operativo de procesar la transacción, equivalente a una validación electrónica, y no un porcentaje del valor de la venta.
“El costo de la ‘llamada’ es el mismo, independientemente de si se pagan 200 o 2 mil pesos en gasolina”, sostuvo.
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