
La seguridad en las gasolineras de México se sustenta en una combinación de regulación técnica, ingeniería especializada y sistemas de monitoreo que buscan prevenir incidentes en instalaciones donde se manejan vapores inflamables.
De acuerdo con especialistas del sector, las estaciones de servicio operan bajo un esquema regulatorio que incorpora estándares técnicos comparables con los exigidos en mercados como Estados Unidos o la Unión Europea. Este marco combina requisitos de ingeniería, sistemas de gestión de riesgos, monitoreo ambiental y auditorías externas certificadas orientadas a reducir riesgos operativos.
En México, el diseño y la operación de una estación moderna están regulados principalmente por la NOM-005-ASEA-2016 y por el sistema SASISOPA, que obligan a integrar análisis de riesgos, protocolos de emergencia, planes de mantenimiento y auditorías periódicas. Estas disposiciones generan múltiples capas de prevención que actúan antes, durante y después de cualquier eventualidad.
Sistemas de prevención y monitoreo continuo
La infraestructura técnica de una estación de servicio incorpora componentes diseñados para reducir la probabilidad de ignición en entornos donde existen vapores combustibles. Entre ellos se encuentran dispensadores certificados bajo estándares internacionales como UL, que garantizan que sus componentes eléctricos y electrónicos minimizan el riesgo de generación de chispas incluso en atmósferas potencialmente explosivas.
Además del equipamiento físico, las estaciones integran sistemas de monitoreo automatizado que permiten identificar variaciones operativas antes de que se conviertan en un riesgo. Tecnologías como los medidores automáticos de tanques (ATG TLS) permiten detectar fugas, cambios de presión o variaciones anómalas en los niveles de combustible.
Estos sistemas pueden integrarse con plataformas de análisis y automatización como Insite360, que concentran información operativa en tiempo real para fortalecer la prevención y facilitar la toma de decisiones dentro de la operación de la estación.
La arquitectura de seguridad también incluye bombas sumergibles, sistemas de recuperación de vapores, dispositivos de corte automático y separadores, diseñados para aislar el combustible del entorno y evitar la propagación de flamas en caso de incidentes.
Diseño para fallas seguras
El diseño de los sistemas de dispensación y almacenamiento de combustibles incorpora mecanismos orientados a evitar detonaciones incluso ante eventos externos.
Un ejemplo de este funcionamiento se observó durante hechos de violencia registrados recientemente en distintos puntos del país, particularmente en Jalisco, donde se reportaron intentos de incendiar estaciones de servicio sin que se registraran explosiones.
Según especialistas, esto ocurre porque los sistemas están diseñados para interrumpir automáticamente el suministro y evitar la acumulación de vapores inflamables cuando detectan una agresión externa o una falla operativa.
Fernando Lazcano, gerente de Ingeniería Regulatoria de Gilbarco Veeder-Root, explicó que la seguridad en este tipo de instalaciones depende principalmente del diseño técnico de los sistemas.
“Cuando la ingeniería es correcta, el riesgo se reduce estructuralmente, por lo que invertir en tecnología certificada no es un lujo, sino una decisión de gestión de riesgo. Una estación equipada con dispensadores y sistemas que cumplen estándares internacionales siempre operará bajo un esquema de prevención integral”, señaló.
Actualmente, más del 50% de las bombas de combustible instaladas en el país corresponden a equipos de esta empresa, dedicada al desarrollo de soluciones de medición, automatización y control para estaciones de servicio.
En este contexto, la seguridad en las gasolineras de México se apoya en una arquitectura que combina regulación, ingeniería certificada y monitoreo tecnológico continuo, elementos diseñados para anticipar riesgos y reducir la probabilidad de incidentes operativos.
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