
El reporte al cuarto trimestre de 2025 de PEMEX se enfocó en la clave financiera, con una reducción de deuda a 85.2 mil millones de dólares, mejora en el EBITDA y un resultado neto prácticamente en equilibrio. Sin embargo, el dato más relevante para el mediano plazo no está en el balance, sino en los complejos industriales.
La petroquímica creció 22.2% anual y cerró el trimestre en 288 mil toneladas, en un entorno de menores precios del crudo y caída de exportaciones.
Mientras la Mezcla Mexicana promedió 56.54 dólares por barril y las ventas externas retrocedieron, la empresa encontró margen en la operación industrial. El Sistema Nacional de Refinación elevó el proceso de crudo 44.4% y mejoró el rendimiento de destilados a 67.9%, reflejo de mayor confiabilidad operativa. En ese contexto, la petroquímica dejó de ser el eslabón rezagado y comenzó a mostrar tracción.
La producción de azufre aumentó por la mayor actividad en la Refinería Olmeca; los derivados del etano repuntaron 50% tras la reactivación de la planta de óxido de etileno en el Complejo Petroquímico Cangrejera; el metanol avanzó por mayor continuidad en el Complejo Petroquímico Independencia; y el anhídrido carbónico creció apoyado en el desempeño del Complejo Petroquímico Cosoleacaque. No se trata de nueva capacidad instalada, sino de activos que vuelven a operar con mayor estabilidad.
El reporte confirma que el procesamiento de gas húmedo cayó 7.2% y que los líquidos del gas natural disminuyeron más de 20%. El aprovechamiento de gas bajó a 90.4%, con mayores volúmenes enviados a la atmósfera por restricciones en el Complejo Procesador Nuevo Pemex y limitaciones en el manejo de gas húmedo amargo proveniente de Bakté. En términos estructurales, la base de alimentación petroquímica sigue tensionada.
Por ello, el avance del trimestre debe leerse como un rebote operativo más que como una expansión estructural. La sostenibilidad dependerá de que el crecimiento del gas no asociado, que aumentó 15.8%, se consolide y de que se resuelvan los cuellos de botella en procesamiento y transporte. Sin estabilidad en la cadena de gas, la recuperación petroquímica encontrará límites físicos.
El 4T25 deja una señal clara de que la petroquímica dejó de contraerse y volvió a crecer gracias a mayor utilización de capacidad y mejor integración con refinación. El siguiente paso será demostrar que puede sostener esa trayectoria en un entorno de restricciones de gas y disciplina fiscal.
Si lo logra, podría convertirse en el verdadero generador de valor agregado dentro de la estructura industrial de PEMEX, más allá del debate sobre autosuficiencia en combustibles.
Para entender la petroquímica
Aprovechamiento de gas: Proporción del gas producido que se procesa o comercializa, en lugar de enviarse a la atmósfera mediante quema o venteo.
CAPEX: Inversión en activos de capital; en petroquímica incluye plantas, reactores, hornos, fraccionadores y equipos de separación.
Complejo procesador de gas (CPG): Instalación donde el gas húmedo se deshidrata, endulza y fracciona para obtener gas seco y líquidos del gas natural.
Derivados del etano: Productos obtenidos tras el cracking del etano, principalmente etileno y sus cadenas asociadas (óxido de etileno, glicoles).
Destilación atmosférica: Primera etapa de refinación donde el crudo se separa por rangos de ebullición a presión atmosférica.
Gas húmedo amargo: Gas natural con presencia de líquidos y compuestos ácidos como H₂S y CO₂ que requieren tratamiento.
Líquidos del gas natural (LGN): Componentes pesados del gas como etano, propano, butano y pentanos, fundamentales para la petroquímica.
Rendimiento de destilados: Porcentaje del crudo procesado que se convierte en productos de alto valor (gasolinas, diésel, turbosina).
Venteo y quema (flaring): Liberación o combustión controlada de gas no aprovechado en instalaciones petroleras.
Óxido de etileno: Intermedio petroquímico clave para producir etilenglicoles, surfactantes y resinas.
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