
La falta de certidumbre regulatoria se mantiene como el principal freno para detonar el potencial de la generación distribuida en México, pese a que el país se perfila como uno de los mercados más atractivos de América Latina para este tipo de inversiones, opinó en entrevista Martín Albi, cofundador y CEO de la empresa chilena SunRoof.
Aunque el marco actual permite el desarrollo de proyectos solares en el segmento comercial e industrial, persisten “zonas grises”, como los contratos legados, que generan dudas entre inversionistas y ralentizan la toma de decisiones. Más que la regulación en sí, el problema es su ambigüedad de no saber con claridad qué se puede hacer y qué no.
Este factor contrasta con el dinamismo del mercado, pues la generación distribuida industrial vive un boom impulsado por el nearshoring, que ha disparado la demanda eléctrica en parques industriales, centros logísticos y data centers. En este contexto, empresas buscan soluciones propias para garantizar suministro y reducir costos, ante un sistema eléctrico cada vez más presionado.
El modelo también ha evolucionado con esquemas sin inversión inicial, donde el desarrollador financia, instala y vende la energía, los cuales están ganando terreno, al eliminar barreras de entrada y permitir ahorros desde el primer día. A esto se suma una mayor flexibilidad financiera, con fondos de inversión que permiten estructurar contratos más adaptados a las necesidades de cada cliente, dijo.
En paralelo, el almacenamiento energético comienza a consolidarse como un negocio clave. Las baterías, antes marginales, hoy permiten optimizar costos al almacenar energía en horas baratas y utilizarla en picos de demanda. La combinación de solar más almacenamiento apunta a convertirse en el nuevo estándar industrial, multiplicando ahorros y reduciendo presión sobre la red.
En ese sentido, el papel de CFE podría transformarse. Lejos de ser un competidor directo, la autogeneración privada puede convertirse en un aliado indirecto al aliviar la carga en la infraestructura de transmisión y distribución.
A pesar de los retos, México mantiene ventajas frente a otros países de la región, con mayor claridad en precios, esquemas funcionales como el net billing y un mercado más desarrollado. Sin embargo, el verdadero potencial no solo está en generar más energía, sino en usarla mejor, consideró Albi.
Dijo que la eficiencia energética emerge como el “gigante olvidado”. En muchos casos, la industria podría reducir hasta 50% su consumo con modernización de equipos y procesos. Integrar eficiencia, generación distribuida y almacenamiento no solo mejora la competitividad empresarial, sino que libera capacidad para nuevas inversiones.
El desafío es convertir el dinamismo del mercado en certidumbre de largo plazo. Porque sin reglas claras, incluso el mercado más prometedor corre el riesgo de quedarse a medio camino, añadió.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx





