
El informe señaló que la región podría generar ingresos de hasta 288 mil mdd para el año 2040 en el sector
La energía se perfila como un actor clave para elevar la productividad en América Latina con un papel que combina los sectores PowertoX, como hidrógeno verde, combustibles sintéticos, bioenergía y minerales críticos, junto con el petróleo y gas, así lo señaló el informe Aprovechando el momento. La oportunidad de productividad de América Latina, elaborado por McKinsey & Company.
El informe reveló que la región podría generar ingresos de hasta por 288 mil millones de dólares (mdd) hacia el año 2040 en sectores como PowertoX, petróleo y gas, y minerales críticos, siempre y cuando reciban una fuerte inyección de capital. En el caso de Power-to-X se requerirían 275 mil mdd de inversión, en petróleo y gas 785 mil mdd y en minerales críticos 495 mil mdd.
En cuanto al sector Power-to-X, Chile sobresale por su alta irradiación solar y su capacidad de producir queroseno sintético, gracias a su la disponibilidad de dióxido de carbono (CO2) biogénico. También sobresalen Uruguay y Brasil, este último segundo productor mundial de hierro para la fabricación de acero verde; mientras que México sobresale como productor de hidrógeno azul.
El petróleo y gas aún mantienen relevancia como energía de transición hasta 2050, con América Latina aportando 20% de las reservas globales de crudo y 5% de gas natural. Brasil concentra 45% de la producción regional, México 20%, mientras Argentina y Guyana se perfilan como polos de expansión.
En el caso de los minerales críticos, la región concentra 58% de las reservas de litio y 35% del cobre mundial, lo que la ubica como proveedor clave para tecnologías limpias. Las proyecciones estiman ingresos de 120 mil mdd en 2040, con Chile, Bolivia y Argentina en litio; Chile y Perú en cobre; y Brasil en hierro.
La bioenergía representa otro componente relevante dentro del panorama energético regional. América Latina produce 27% de los biocombustibles líquidos a nivel mundial, con Brasil concentrando 93% de esa producción mediante etanol de caña y maíz. Argentina y México desarrollan industrias de biodiésel y etanol, además de proyectos de combustible de aviación sostenible (SAF), que podrían generar entre 40 y 80 mil mdd hacia 2040.
Finalmente, la demanda digital abre un nuevo frente con centros de datos que requieren electricidad renovable. Se estima que para 2030 América Latina podría cubrir entre 25% y 50% del déficit proyectado en Estados Unidos, generando 30 mil mdd adicionales. La combinación de energía limpia, proximidad geográfica y baja latencia refuerza esta oportunidad.
El informe señala que América Latina enfrenta una oportunidad histórica para consolidarse como un centro energético global hacia 2040. Este escenario dependerá de la capacidad de establecer regulaciones adecuadas, fortalecer la infraestructura y atraer inversión. La región se encuentra en un punto decisivo que podría definir su papel dentro de la transición energética mundial.





