
Las importaciones petroleras de México aumentaron 33.95 por ciento anual durante el tercer trimestre de 2026, un ritmo más de siete veces superior al avance de las exportaciones del sector, que registraron un crecimiento de apenas 4.45 por ciento, de acuerdo con un análisis de Grupo Financiero BASE.
Las cifras también muestran un deterioro en el comportamiento trimestral de las ventas petroleras al exterior. Entre julio y septiembre, las exportaciones del sector disminuyeron 14.81 por ciento respecto al segundo trimestre del año, mientras que las importaciones registraron una variación negativa de 0.24 por ciento.
El desempeño contrasta con el dinamismo del comercio exterior mexicano, cuyas exportaciones totales crecieron 39.82 por ciento anual en el tercer trimestre, impulsadas principalmente por las ventas no petroleras, que avanzaron 40.93 por ciento.
En particular, las exportaciones manufactureras aumentaron 41.70 por ciento anual, mientras que las extractivas crecieron 66.36 por ciento. En cambio, el sector petrolero tuvo un avance considerablemente menor.
Por el lado de las compras al exterior, las importaciones totales crecieron 36.81 por ciento anual, con un incremento de 37.01 por ciento en las no petroleras y de 33.95 por ciento en las petroleras.
El comportamiento de las importaciones petroleras frente a las exportaciones refleja una brecha en la evolución del comercio exterior de hidrocarburos. No obstante, las variaciones porcentuales por sí solas no permiten determinar el tamaño del déficit de la balanza petrolera, para lo cual se requieren los montos absolutos de las compras y ventas.
Suministro energético, un reto para atraer inversiones
En su análisis sobre las perspectivas económicas del país, BASE también advierte que la falta de garantías de suministro energético representa uno de los factores que limitan la llegada de nuevas inversiones extranjeras, junto con la incertidumbre jurídica y la insuficiencia de infraestructura.
El reporte señala que durante el segundo trimestre de 2026, 88.53 por ciento de la inversión extranjera directa (IED) correspondió a reinversión de utilidades, mientras que apenas 7.82 por ciento provino de nuevas inversiones.
De acuerdo con el análisis, la disponibilidad de energía y de infraestructura adecuada es una condición relevante para fortalecer la capacidad de México de atraer capital y aprovechar las oportunidades de inversión industrial.
El documento también identifica restricciones presupuestarias para el desarrollo de infraestructura. Los compromisos asociados con pensiones, programas sociales y el costo financiero de la deuda reducen el margen disponible para la inversión física del sector público.
En este contexto, BASE advierte que el crecimiento económico del país enfrenta limitaciones estructurales, entre ellas la falta de inversión privada y las condiciones de infraestructura necesarias para sostener la actividad productiva.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx







