
El sector energético, particularmente la extracción de petróleo, gas y energía, se mantiene como uno de los pilares dentro de la relación comercial entre México y Estados Unidos, en un contexto en el que el país se consolidó en 2025 como el principal mercado de exportación estadounidense a nivel global.
Cifras recopiladas por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de la Oficina del Censo de Estados Unidos, señalan que las exportaciones de bienes de ese país hacia México alcanzaron 337.9 mil millones de dólares en 2025, equivalentes al 15.5% del total, superando por primera vez a Canadá como principal destino anual.
Dentro de la estructura sectorial del comercio, el documento identifica explícitamente al capítulo 27, relativo a la extracción de petróleo, gas y energía, como una de las industrias en las que México figura como el principal mercado para Estados Unidos, lo que coloca al sector energético entre los rubros estratégicos del intercambio bilateral.
La cifra apunta a que la demanda mexicana de hidrocarburos y energéticos estadounidenses no es marginal, sino estructural dentro del portafolio exportador de Estados Unidos, al mismo nivel que sectores industriales como electrónicos que se concentran en el capítulo 85, hierro y acero con los capítulos 72 y 73, respectivamente, o maquinaria.
El comunicado también subraya que México es comprador clave de energía estadounidense, junto con bienes industriales y agrícolas, lo que refleja la creciente integración energética de América del Norte, especialmente en el suministro de gas natural y petrolíferos que abastecen al sistema eléctrico y a la industria mexicana.
A nivel agregado, México se ubica como el principal destino para el 25% de los sectores económicos de exportación de Estados Unidos y como el primer o segundo mercado para el 75% de sus industrias, lo que incluye las vinculadas a la cadena energética y de hidrocarburos.
El documento señala que México ha sido el principal proveedor de Estados Unidos desde 2023, lo que evidencia un intercambio energético bidireccional donde, por un lado, México exporta crudo y manufacturas energéticas, y por otro, importa insumos energéticos clave, especialmente gas natural y combustibles refinados, para sostener su actividad industrial y sus exportaciones manufactureras hacia el propio mercado estadounidense.
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