
La gasolina Magna en México cuesta 14.1% más que la regular en Estados Unidos, mientras que la Premium es 13% más cara, pese a los estímulos fiscales aplicados por el Gobierno federal para contener los precios de los combustibles, de acuerdo con un análisis de la consultoría Caraiva y Asociados.
El análisis con corte al 31 de octubre, ubica el precio promedio de la gasolina Magna en México en 23.699 pesos por litro, frente a los 20.77 pesos de su equivalente en Estados Unidos, una diferencia de 2.93 pesos por litro.
En el caso de la Premium, el precio nacional alcanza 28.597 pesos, contra 25.31 pesos en el mercado estadounidense, una brecha de 3.29 pesos por litro.
El diésel presenta un comportamiento distinto, pues en México cuesta 26.994 pesos por litro, frente a 31.33 pesos en Estados Unidos. Esto significa que el combustible vendido en el mercado mexicano es aproximadamente 13.8% más barato que su referencia estadounidense.
Las diferencias se mantienen pese a los apoyos fiscales que reducen el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles. Para la semana del 31 de octubre al 6 de noviembre, Hacienda disminuyó el estímulo para la Magna de 3.2365 a 2.9187 pesos por litro, mientras que para la Premium lo redujo de 2.8756 a 2.5714 pesos.
En contraste, el diésel conservó un estímulo equivalente a 100% de la cuota del IEPS, por 7.3634 pesos por litro. El reporte también estima un impacto fiscal acumulado de 154 mil 556.74 millones de pesos por el IEPS no cobrado a gasolinas y diésel, al que suma 6 mil 377.31 millones de pesos por el estímulo complementario al diésel, para un total calculado de 160 mil 934.05 millones de pesos.
Estas cifras corresponden a estimaciones de ingresos fiscales no percibidos y apoyos complementarios calculados por el autor, no a un monto de gasto presupuestario efectivamente ejercido.
México todavía importa casi la mitad de los combustibles que consume
La brecha de precios ocurre en un contexto en el que la producción nacional todavía no cubre la totalidad de la demanda de petrolíferos. Entre enero y septiembre de 2026, México registró un consumo promedio de mil 430 millones de barriles diarios de combustibles, frente a una producción nacional de 724 mil barriles diarios y compras al exterior por 706 mil barriles diarios.
De acuerdo con el reporte, la producción nacional cubrió 50.6% de la demanda, mientras que las importaciones representaron el 49.4%.
La dependencia es mayor en algunos productos. México importó alrededor de 89.6% de la gasolina Premium que consumió en el periodo, pues la producción nacional fue de apenas 19 mil barriles diarios, frente a una demanda de 182 mil barriles diarios. En el caso de la turbosina, la producción cubrió 30.6% de la demanda.
La capacidad de refinación tampoco se utilizó plenamente. Las siete refinerías consideradas en el análisis tienen una capacidad ajustada de un millón 780 mil barriles diarios, pero procesaron en promedio un millón 97 mil 400 barriles diarios de crudo entre enero y septiembre, equivalente a una utilización de 61.7%.
El reporte calcula que la capacidad ociosa promedio fue de aproximadamente 683 mil barriles diarios. En ese contexto, las refinerías Olmeca, Tula y Salina Cruz aportaron en conjunto 57% de la producción de gasolinas y diésel del sistema.
Aunque los estímulos al IEPS buscan amortiguar el precio de los combustibles, el comparativo muestra que, al cierre de octubre, las gasolinas mexicanas seguían por encima de sus referencias estadounidenses.
El diésel, por su parte, registró un precio menor en México, en un escenario en el que el Gobierno mantiene un apoyo fiscal completo a la cuota del impuesto para este combustible.
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