
En México, la energía se ha convertido en el nuevo límite operativo de la industria. No importa si se trata de una cerámica, un centro de datos, una planta de electrónicos o una fábrica que requiere vapor o frío: todas enfrentan el mismo problema. La red eléctrica ya no crece al ritmo del nearshoring, y la capacidad disponible —cuando existe— llega tarde, es incierta o no llegará en absoluto.
Frente a este escenario, cada vez más empresas están tomando una decisión estratégica: asegurar su propia energía a través de generación en sitio, particularmente mediante sistemas de cogeneración para autoconsumo.
La cogeneración para autoconsumo sin excedentes se ha convertido en una de las pocas alternativas capaces de ofrecer certidumbre operativa inmediata. No depende de exportar electricidad a la red ni de esperar ampliaciones de transmisión. Además, gracias a su esquema regulatorio, obtiene permisos de generación mucho más rápidos, algo crítico para cualquier planta que no puede darse el lujo de detener su producción.
Es cierto que la cogeneración depende del gas natural. Pero, en México, esa dependencia es una ventaja: las principales zonas industriales del país ya tienen acceso a este combustible. Con gas natural, un sistema de cogeneración produce electricidad y calor útil al mismo tiempo, sustituyendo dos costos —energía y calor— con un solo proceso más eficiente y estable. El resultado es una reducción significativa en el costo energético total y una protección inmediata frente a apagones o variaciones de voltaje.
Además, la cogeneración eficiente accede a depreciación acelerada del 100%, un incentivo fiscal que mejora el retorno del proyecto y que pocas empresas han aprovechado plenamente. En un entorno de presión global por costos, continuidad y competitividad, este beneficio se vuelve determinante.
Lo más relevante es que la generación en sitio está alineada con la tendencia internacional: las empresas globales buscan controlar una parte de su energía para mantener operaciones continuas y mitigar riesgos. La cogeneración permite esto sin esperar infraestructura futura ni depender exclusivamente de la red.
México necesita energía hoy, no dentro de cinco años. Y mientras el país resuelve sus retos estructurales en transmisión y generación centralizada, la industria no puede detener su crecimiento. Aquí es donde la generación en sitio ofrece una ventana única: independencia, eficiencia y rapidez de implementación.
Lo que muchas veces falta no es tecnología, sino decisión. En México existen empresas con más de dos décadas diseñando, instalando y operando sistemas de cogeneración en sitio, con experiencia real en procesos industriales, permisos y operación continua 24/7. La capacidad y el conocimiento ya están disponibles.
En un contexto de tensión eléctrica, inversiones en puerta y exigencias crecientes de las cadenas de suministro, la pregunta ya no es si la industria debe generar su propia energía. La verdadera pregunta es: ¿cuánto puede arriesgar una empresa al no hacerlo?
La generación en sitio mediante cogeneración para autoconsumo no es un proyecto técnico: es una decisión de negocio. Y, para muchas empresas en México, será la decisión que defina su competitividad en la próxima década.





