
El mercado mundial de diésel y gasolinas enfrenta una mayor presión que el del petróleo crudo, debido a que la actividad de las refinerías y la oferta de combustibles refinados no han aumentado al mismo ritmo que el suministro de crudo, advirtió la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés).
En su más reciente análisis sobre la evolución de los mercados energéticos, la agencia señaló que, si bien la oferta de petróleo ha logrado mantenerse gracias al incremento de las exportaciones de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Brasil, Venezuela y Kazajistán, los mercados de productos refinados continúan significativamente más ajustados.
La IEA explicó que el conflicto en Medio Oriente y las afectaciones al Estrecho de Ormuz mantienen la incertidumbre sobre la seguridad del suministro energético, al tiempo que la reducción de los inventarios comerciales limita el margen de maniobra del mercado.
En ese contexto, el director ejecutivo del organismo, Fatih Birol, advirtió que “no hay espacio para la complacencia” en materia de seguridad energética y subrayó que la reapertura total del Estrecho de Ormuz sigue siendo fundamental para evitar un deterioro adicional de los mercados internacionales de energía.
La agencia destacó que la estabilidad observada hasta ahora ha sido posible por diversos factores, entre ellos la liberación de reservas estratégicas por parte de los países miembros de la IEA. Desde marzo se han puesto a disposición del mercado alrededor de 290 millones de barriles, mientras que los países integrantes aún mantienen más de mil millones de barriles en reservas gubernamentales de emergencia.
En el mercado de gas natural, la IEA indicó que gran parte de la oferta de gas natural licuado (GNL) afectada por las interrupciones en Ormuz ha sido compensada con mayores exportaciones desde Estados Unidos, aunque advirtió que nuevos retrasos en la normalización de los embarques desde el Golfo podrían mantener tensionado el mercado mundial de GNL durante un periodo más prolongado.
En un reporte separado, la Agencia también anticipó que la demanda mundial de electricidad crecerá 3.6% en 2026 y 3.8% en 2027, impulsada por el crecimiento de la actividad industrial, el mayor uso de aire acondicionado, la expansión de los vehículos eléctricos y el desarrollo de centros de datos. Asimismo, previó que la energía solar fotovoltaica superará a la eólica en 2026 para convertirse en la segunda mayor fuente de generación renovable, sólo por detrás de la hidroeléctrica.
La IEA también alertó que la seguridad del suministro de minerales críticos enfrenta nuevos riesgos por la creciente concentración geográfica de las cadenas de suministro, particularmente en las actividades de refinación, así como por el aumento de restricciones a las exportaciones y la desaceleración de la inversión privada, pese al mayor apoyo financiero de los gobiernos.
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