
Los contratos mixtos en electricidad marcan el regreso de la inversión privada al mercado de generación en México, aunque con menor rentabilidad. En la primera licitación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se adjudicaron 7,411 MW de nueva capacidad a 31 desarrolladores, con inversiones estimadas por 7,400 millones de dólares.
Según Caraiva y Asociados, las empresas ganadoras aceptaron retornos de entre 11% y 13%, por debajo del 16% que buscaba parte del mercado. El resultado reactiva la inversión privada en generación a gran escala, pero inaugura una nueva etapa en la que pesan más la certidumbre contractual, la CFE como compradora de energía y la estabilidad de largo plazo que los rendimientos extraordinarios.
Ramsés Pech, especialista de Caraiva y Asociados, explica que el programa superó las expectativas iniciales. La convocatoria alcanzó una cobertura de 114% frente a la meta original de 6,500 MW y adjudicó 37 proyectos a empresas como Thermion Energy, Oak Creek, Fisterra Energy y Terralia Energía, entre otras. Además, atrajo a 80 empresas, que presentaron 244 propuestas.
Para el experto, el resultado confirma el interés por participar en el mercado eléctrico mexicano, aunque bajo nuevas condiciones. Las propuestas con retornos de 16% quedaron fuera del proceso, mientras que el respaldo de la CFE parece compensar parte del riesgo regulatorio acumulado en años recientes.

Los proyectos tardarán en concretarse
José Buganza Debernardi, director general de Enegence, considera que el regreso de la inversión privada responde a una necesidad estructural del sistema eléctrico mexicano. “Hoy el gobierno está haciendo otro cambio de política energética y se está dando cuenta que requiere energía”, afirma.
Para el especialista, el crecimiento industrial, la llegada de nuevas inversiones y el aumento de la demanda eléctrica han presionado la infraestructura existente. En ese contexto, los contratos mixtos pueden acelerar nueva capacidad de generación.
Sin embargo, advierte que la adjudicación no implica energía disponible de inmediato, pues los proyectos aún deben cerrar contratos, financiamiento, interconexión, permisos, equipos y construcción. “Yo dudo que este sexenio vea muchos de esos proyectos”, señala.
La mayor parte de la capacidad adjudicada comenzaría a materializarse entre 2027 y 2030, de acuerdo con José Buganza, debido a los tiempos de desarrollo de proyectos de generación a gran escala y a la necesidad de reforzar la red eléctrica.
Caraiva y Asociados identifica retos pendientes: formalizar los Contratos de Inversión Mixta, constituir fideicomisos, obtener permisos ambientales, realizar estudios de interconexión ante el Cenace y cerrar el financiamiento de cada proyecto.
Mejores condiciones
Víctor Mejía, director comercial de Energía Real, considera que los contratos ofrecen condiciones para atraer capital. “Son proyectos bien estructurados, con reglas claras y con una contraparte sólida”, afirma.
Desde su perspectiva, que la CFE compre hasta 70% de la energía producida reduce riesgos comerciales, da certidumbre de ingresos y fortalece la bancabilidad, clave para obtener financiamiento competitivo.
Otro elemento que comienza a redefinir el mercado es el almacenamiento. Los proyectos adjudicados incorporan sistemas de baterías para fortalecer la confiabilidad del suministro y mejorar la estabilidad de la red, una tecnología que los especialistas consideran indispensable para acompañar el crecimiento de la generación renovable en los próximos años.
Con los contratos mixtos la inversión privada vuelve a participar en el desarrollo eléctrico del país, en donde la CFE conserva un papel central y los inversionistas aceptan márgenes más moderados a cambio de volver a un mercado que vuelve a demandar capacidad.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx
Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de julio 2026. ¡Consulta la edición completa!






