
La empresa estadounidense Sempra Infrastructure decidió cancelar el desarrollo del proyecto Vista Pacífico LNG, una terminal de exportación de gas natural licuado que planeaba construirse en el puerto de Topolobampo, en el norte de Sinaloa, y que inicialmente se había anunciado en colaboración con la Comisión Federal de Electricidad.
La compañía informó en un reporte ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, que desde diciembre de 2025 decidió poner fin al acuerdo de desarrollo relacionado con la iniciativa.
Según el documento, la decisión respondió a un cambio en las prioridades estratégicas tanto de Sempra como de la CFE, así como a la falta de acuerdos firmes para avanzar con el proyecto.
“Debido a un cambio en las prioridades respectivas de SI Partners y la CFE, en diciembre de 2025 acordamos rescindir el acuerdo de desarrollo existente”, señala el informe corporativo.
Vista Pacífico contemplaba la construcción de una instalación de licuefacción de gas natural en las inmediaciones del puerto de Topolobampo, con el objetivo de procesar gas proveniente de Estados Unidos y enviarlo a mercados internacionales, principalmente en Europa y Asia.
El proyecto estaba diseñado para producir hasta 4 millones de toneladas de gas natural licuado al año, como parte de la creciente infraestructura de exportación de GNL en la costa del Pacífico mexicano.
El proyecto se desarrollaba desde 2020 y ya había obtenido autorizaciones regulatorias en Estados Unidos, mientras se proyectaba que las primeras exportaciones pudieran iniciar hacia 2029.
Sin embargo, el plan enfrentó obstáculos regulatorios en México, pues el pasado 11 de febrero, el comité técnico de la Comisión Nacional de Energía rechazó la solicitud de permiso para comercialización de gas natural vinculada al proyecto.
La decisión también ocurre pese a que la petrolera francesa TotalEnergies había firmado un acuerdo preliminar para adquirir cerca de un tercio de la producción prevista de Vista Pacífico y evaluaba participar como socio minoritario en la iniciativa.
Aun sin este proyecto, el puerto de Topolobampo continúa siendo un polo de inversión industrial en el noroeste del país. Actualmente se desarrollan al menos siete megaproyectos en la zona, entre ellos la planta de amoniaco impulsada por Gas y Petroquímica de Occidente y el complejo de metanol que construye Mexinol.
Cuestionamientos ambientales
Desde su anuncio, Vista Pacífico también había enfrentado críticas por su posible impacto ambiental en el ecosistema marino de la región.
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental del propio proyecto, la construcción de la terminal implicaría más de 80 impactos ambientales adversos, muchos de ellos asociados a actividades de dragado y modificación del lecho marino.
El plan incluía la instalación de una unidad flotante de licuefacción (FLNG) en una zona de aguas poco profundas, lo que habría requerido remover más de 218 mil metros cuadrados del fondo marino para permitir la operación de la infraestructura.
Organizaciones ambientales advirtieron que estas obras podrían afectar hábitats marinos, modificar la calidad del agua y alterar el paisaje costero.
Además, el área de influencia del proyecto se ubica cerca del sistema lagunar Laguna de Santa María-Topolobampo-Ohuira, reconocido como sitio Ramsar por su importancia para aves migratorias y biodiversidad marina.
Los estudios también advertían posibles riesgos para especies protegidas y mamíferos marinos, incluidos delfines nariz de botella y ballenas jorobadas, debido al incremento del tráfico marítimo, el ruido submarino y la posibilidad de colisiones con embarcaciones.
Tras conocerse la cancelación del proyecto, el Natural Resources Defense Council celebró la decisión, al considerar que representa un avance para la protección del ecosistema del Golfo de California.
El organismo dijo que la cancelación evita el avance de infraestructura ligada a combustibles fósiles que habría tenido impactos directos en las comunidades pesqueras y en la biodiversidad de la región.
Para la organización ambiental, el proyecto representaba una amenaza para el equilibrio ecológico del Golfo de California y para la calidad de vida de los habitantes de Topolobampo.





