
Luego de varios años de dificultad para desarrollar nuevos proyectos renovables, la industria eólica comienza a ver un cambio en el clima de inversión. Para Vestas, fabricante danés de aerogeneradores, las convocatorias impulsadas por el gobierno federal ofrecen mayor certidumbre y abren espacio para reactivar proyectos que estaban detenidos.
“Hay reglas de juego. Son mejorables, sí, pero hay reglas de juego que antes no había”, afirma Mehdi Hadbi, Country Head de Vestas en México, al referirse al nuevo esquema de participación para proyectos privados y mixtos.
El directivo considera que el cambio no está en la aparición de proyectos nuevos, sino en la existencia de un marco para concretarlos. “Los proyectos hay desde hace tiempo”, explica.
La cartera de proyectos es considerable. De acuerdo con Hadbi, en la convocatoria para proyectos mixtos se manifestó interés por cerca de 6 o 7 GW de capacidad eólica, aunque la demanda planteada por CFE ronda entre 2.8 y 3 GW, lo que anticipa un proceso de selección entre desarrolladores.
Aunque Vestas no participa directamente, al ser fabricante e instalador de aerogeneradores, sí acompaña a clientes interesados. “Estamos hablando con varios clientes”, señala.

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), actualmente operan 75 parques eólicos en 16 estados del país, con una capacidad instalada de 7,812 megawatts (MW), equivalente al 8.77% de la capacidad eléctrica instalada de México. A ello se suman 414 MW de centrales terminadas o en pruebas operativas.
En conjunto, la industria ha captado 13,900 millones de dólares en inversión y cuenta con 3,342 aerogeneradores en operación. Durante 2024, los parques eólicos generaron 19.9 terawatts-hora (TWh), volumen que representó 5.68% de la generación eléctrica nacional y permitió abastecer el consumo anual de 11.7 millones de hogares.
Además del impacto en el sistema eléctrico, la tecnología contribuye a reducir emisiones contaminantes. Según la AMDEE, la generación eólica evita la emisión de 9.22 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂e) al año, un beneficio ambiental comparable a retirar de circulación 2.3 millones de automóviles. A nivel tecnológico, el costo nivelado de la energía eólica también mantiene una tendencia descendente, al registrar una reducción de 64% entre 2009 y 2024, lo que fortalece su competitividad frente a otras fuentes de generación.
Reducir la incertidumbre
Para Hadbi, las nuevas reglas representan un avance, aunque su eficacia deberá probarse con la ejecución de los primeros proyectos. Uno de los puntos clave serán los tiempos para obtener permisos, tema que históricamente ha generado incertidumbre entre inversionistas.
Si bien los procesos actuales buscan dar mayor certeza, advierte que la implementación permitirá detectar mejoras. “Ahora todo está sobre papel. Vamos a aprender con los proyectos”, comenta.
Mayores expectativas
Respecto al desempeño reciente de la energía eólica, Hadbi reconoce que durante el último sexenio el crecimiento fue limitado. Sin embargo, señala que la solar tampoco avanzó de forma significativa en proyectos de gran escala, pues buena parte de su expansión vino de instalaciones residenciales y generación distribuida.
Para el directivo, el problema no fue la falta de interés, sino la ausencia de condiciones para desarrollar nuevas centrales. “Antes existían las subastas, luego no había nada”, señala.
De cara a los próximos años, Hadbi considera que México volverá a desarrollar parques eólicos de gran tamaño, aunque convivirán con proyectos medianos. En ambos casos, asegura, el objetivo será mantener costos competitivos de generación eléctrica y aprovechar un mercado que vuelve a mostrar señales de dinamismo tras varios años de espera.
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Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de julio 2026. ¡Consulta la edición completa!






