Mantener el precio del diésel en 27 pesos por litro podría representar un costo de hasta 50 mil millones de pesos mensuales para el gobierno, ante el encarecimiento que registra el combustible en las terminales de almacenamiento y reparto (TAR), advirtió Ramsés Pech, especialista de Grupo Caraiva y Asociados.
De acuerdo con su análisis, el precio terminal del diésel en instalaciones de Pemex pasó de niveles cercanos a 12.31 pesos por litro a más de 21.20 pesos en apenas siete meses, un incremento de 72%, mientras que las terminales privadas se han ubicado en un rango de entre 20.5 y 22.3 pesos por litro, dependiendo de factores como el puerto, la logística y los costos de internación.
El especialista señaló que, con el precio terminal actualmente entre 21 y 22 pesos por litro, el precio al público debería ubicarse entre 28.5 y 30 pesos por litro, incluso considerando márgenes ajustados y sin aplicar IEPS.
Subsidios
Por ello, para mantener el diésel cerca de los 27 pesos, el gobierno tendría que absorber mediante subsidios directos entre 1.5 y 3 pesos por litro.
Con un consumo nacional estimado en alrededor de 400 mil barriles diarios, esto implicaría un esfuerzo fiscal de entre 25 mil y 50 mil millones de pesos cada mes, un monto que, de acuerdo con Pech, difícilmente podría sostenerse durante un periodo prolongado sin comprometer otros rubros del gasto público.
El margen fiscal para contener el precio, además, prácticamente se habría agotado. El análisis señala que el IEPS al diésel pasó de 7.36 pesos por litro a cero, lo que permitió absorber buena parte del incremento registrado en el costo de la molécula.
Sin embargo, con el impuesto ya en cero, cualquier incremento adicional en el precio terminal tendría que reflejarse directamente en algún punto de la cadena, ya sea mediante mayores subsidios, menores márgenes para los participantes o un aumento en el precio al consumidor.
La presión ya alcanza a las estaciones de servicio. Según el análisis, su margen habría disminuido de 2.48 pesos por litro a alrededor de 1.49 pesos, una reducción de 40%.
Pech advirtió que esta compresión no puede mantenerse indefinidamente, pues si el precio terminal continúa aumentando, distribuidores y comercializadores tendrán que recuperar margen para evitar operar con pérdidas, lo que terminaría presionando al alza el precio final.
Impacto internacional
El encarecimiento tampoco se limita al mercado mexicano. El especialista explicó que el precio del diésel está cada vez más expuesto a las condiciones internacionales, debido al aumento en los costos de transporte, seguros y rutas alternativas para movilizar crudo y combustibles.
A esto se suma una menor disponibilidad de embarcaciones y una capacidad de refinación global insuficiente para compensar la pérdida de producción en algunas regiones, lo que mantiene más tensionado el mercado físico del combustible.
En México, además, la molécula debe importarse, transportarse, descargarse, almacenarse, certificarse y distribuirse. Cada uno de estos procesos incorpora costos que pueden trasladarse rápidamente al precio terminal cuando aumentan los fletes, se saturan las terminales portuarias o se encarece el almacenamiento.
El problema es que Pemex y los operadores privados tampoco tendrían actualmente un margen amplio para desacoplarse de esta presión. Mientras Pemex registra precios terminales superiores a 21 pesos por litro, algunos operadores privados han alcanzado niveles incluso mayores en puertos como Tuxpan y Veracruz debido a costos adicionales de manejo, almacenamiento, mezcla y servicios portuarios.
Ante este escenario, mantener artificialmente el precio en 27 pesos podría generar presiones adicionales sobre la cadena de suministro. Pech plantea que, si importadores, distribuidores y estaciones de servicio no logran conservar márgenes mínimos, podrían aparecer problemas como menor competencia, retrasos en la reposición de inventarios o incluso desabasto regional.
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