
El Mundial de Futbol 2026 podría elevar hasta 10% la demanda eléctrica en México y coincidir con el mayor consumo de energía de la historia del país, en un escenario que pondrá a prueba la capacidad de la red para evitar apagones durante la justa deportiva, advirtió el IMEF.
Un análisis, publicado en la revista IMEF, alertó que el encendido simultáneo de millones de televisores durante los partidos generará una presión adicional sobre la red eléctrica nacional, particularmente en los horarios de mayor consumo.
El riesgo aumenta porque el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) prevé que la demanda alcance un máximo histórico cercano a los 54 mil megawatts (MW) durante el verano de 2026.
De acuerdo con el análisis, el momento más delicado no será necesariamente cuando ruede el balón, sino durante el medio tiempo. En esos minutos, millones de personas suelen encender luces, utilizar microondas, cafeteras, refrigeradores y otros aparatos eléctricos de manera simultánea, provocando fuertes picos de demanda sobre el sistema interconectado.
La advertencia cobra relevancia porque México será sede de 13 partidos mundialistas en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, ciudades donde la demanda de electricidad no sólo estará asociada a los estadios, sino también a hoteles, aeropuertos, centros de transmisión, Fan Fest y sistemas de transporte público eléctrico.
El IMEF recordó que durante el Mundial de Qatar 2022 el consumo eléctrico del país anfitrión aumentó alrededor de 10% respecto al año anterior, una referencia que anticipa la magnitud de la presión que podría enfrentar la infraestructura energética mexicana.
A ello se sumará el impacto de las altas temperaturas. En Monterrey, por ejemplo, el uso de aire acondicionado residencial y comercial representa entre 40% y 60% del consumo eléctrico durante las horas de transmisión de los partidos. Un solo equipo comercial de climatización puede demandar la misma potencia que diez televisores encendidos simultáneamente.
Movilidad e infraestructura
La creciente electrificación de la movilidad también jugará un papel relevante. Guadalajara requiere una demanda máxima de 10.2 MW para operar su sistema de transporte eléctrico, mientras Monterrey consume entre 75 y 90 millones de kilowatts-hora (kWh) al año en electromovilidad pública. La Ciudad de México encabeza el consumo nacional con más de mil millones de kWh anuales.
En la capital, el Tren Ligero que conecta con el Estadio Azteca, que durante la justa será denominado Estadio Ciudad de México, consume más de 500 mil kWh mensuales y será una de las principales alternativas de traslado para los aficionados.
El propio inmueble mundialista representa una carga importante para la red. Según datos citados por el IMEF, un partido de futbol de 90 minutos puede consumir alrededor de 25 mil kWh y demandar entre 5 y 10 MW de potencia, equivalente al consumo mensual de una empresa mediana o al gasto diario de una gran planta industrial.
El análisis advierte que un apagón durante el torneo tendría consecuencias que irían mucho más allá de la experiencia de los aficionados. En zonas industriales, una interrupción del suministro puede detener líneas de producción, generar pérdidas millonarias, dañar maquinaria especializada y afectar cadenas de suministro en sectores como el automotriz, químico, alimentario y metalúrgico.
Ante este escenario, el IMEF sostiene que el Mundial funcionará como una prueba de resistencia para la infraestructura eléctrica mexicana y evidenciará la necesidad de acelerar inversiones en generación, transmisión y distribución de energía.
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