
Grupo DEACERO elevó de 5% a 15% la participación de energía renovable en su consumo eléctrico entre 2020 y 2025, y busca llevarla a 60% para 2030 como parte de su estrategia de descarbonización, dijo Hernán Treviño, director de Energía y Sustentabilidad de Grupo DEACERO.
En entrevista con Energy21, el directivo explicó que la meta cobra relevancia porque la siderúrgica opera sus procesos de fundición de chatarra con hornos de arco eléctrico, por lo que la reducción de emisiones depende en buena medida de descarbonizar su consumo eléctrico.
Actualmente, la empresa se abastece de energía eólica y solar. Entre sus fuentes se encuentran un parque eólico en General Bravo, Nuevo León, y un parque solar en Sonora, del cual DEACERO es el comprador de toda su producción.
Entrevistado con motivo de su más reciente Informe de Sustentabilidad, Treviño mencionó que para alcanzar 60% de energía renovable en 2030, la compañía busca contratar energía de nuevas centrales renovables bajo el concepto de adicionalidad, con el objetivo de que sus contratos contribuyan a detonar nueva capacidad de generación limpia.
Avances en pro del ambiente
Dentro de los hitos de su informe destaca que DEACERO utiliza 97% de materia prima reciclada, principalmente chatarra ferrosa, y recicla alrededor de 3.3 millones de toneladas de acero al año. Además, reutiliza 99% de sus residuos ferrosos.
La compañía registra una intensidad de emisiones de 0.39 toneladas de CO₂ equivalente por tonelada de acero laminado en caliente, frente a más de dos toneladas a nivel global, de acuerdo con los datos citados por Treviño. Para 2030, busca reducir esta intensidad por debajo de 0.3 toneladas.
En materia hídrica, 36% del agua utilizada en sus procesos proviene de aguas municipales tratadas, mientras que su consumo se ubica en 0.6 metros cúbicos por tonelada de acero. La empresa evalúa nuevos proyectos para aumentar el uso de agua tratada y reducir su dependencia de agua de pozo.
Treviño destacó que DEACERO fue la primera siderúrgica del mundo en obtener simultáneamente validaciones de sus metas climáticas por parte de Science Based Targets initiative (SBTi) y Global Steel Climate Council.
La empresa también ha comenzado a incorporar criterios ESG en su cadena de suministro. A sus proveedores de mayor tamaño les solicita indicadores y ratings de sustentabilidad, mientras que con empresas pequeñas y medianas ha iniciado un proceso de familiarización con estas metodologías.
El directivo consideró que la menor intensidad de emisiones de la siderurgia mexicana puede convertirse en una ventaja competitiva ante mecanismos como el CBAM europeo, al elevar el costo para productos con mayores emisiones de carbono.
“Descarbonización y competitividad no están peleadas”, sostuvo Treviño. Añadió que México puede aprovechar su posición dentro de la industria siderúrgica para avanzar en la transición energética.
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