
El llamado Acuerdo de Versalles alcanzado el pasado 14 de junio para abrir una ruta de negociación sobre el futuro del Estrecho de Ormuz sigue siendo débil y enfrenta riesgos significativos de colapso, lo que podría llevar al petróleo a cotizaciones de entre 180 y 200 dólares por barril, advirtió Alejandra León, directora de Estrategia para Latinoamérica de S&P Global Energy.
Durante la Jornada Nacional de Análisis de la Cadena de Valor de Gasolinas y Diésel, organizada por Onexpo, la especialista señaló que el entendimiento alcanzado representa únicamente un compromiso para sentarse a negociar y no una solución definitiva a las tensiones que persisten en la región.
“Consideramos que el acuerdo es frágil y débil”, afirmó.
Explicó que uno de los principales puntos de conflicto es el control del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circulan alrededor de 21 millones de barriles diarios de petróleo. Irán busca mantener, junto con Omán, la administración del tráfico marítimo en la zona, mientras que otro tema crítico sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní.
León indicó que las exigencias impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump son considerablemente más estrictas que las planteadas durante las negociaciones impulsadas por la administración de Barack Obama, al buscar que Irán elimine totalmente sus inventarios de uranio enriquecido.
“Es difícil que lleguen a un acuerdo en 30 o 60 días”, señaló.
La especialista advirtió que, si las negociaciones fracasan, los mercados energéticos enfrentarían un escenario de alta volatilidad.
“Si no se sostiene el acuerdo, el precio podría ir a 180 o 200 dólares por barril”, afirmó.
Añadió que, aunque durante el reciente conflicto los precios internacionales no alcanzaron esos niveles, ello se debió principalmente a la existencia de inventarios y a una reducción en las compras de crudo por parte de China.
Sin embargo, alertó que el mercado continúa vulnerable porque los flujos actuales de suministro todavía no son suficientes para reconstruir completamente las reservas globales.
“El flujo no alcanza todavía para reponer inventario y ahorita un choque de abasto va a sentirse más de lo que pasó en abril”, explicó.
Sergio Meana, Business Development Manager de Argus Media, coincidió en que la estabilidad del acuerdo está lejos de estar garantizada.
“El acuerdo es súper frágil”, sostuvo.
El especialista agregó que la guerra ya ha provocado la pérdida de entre 14 y 16 millones de barriles diarios de producción global de crudo, reflejando la magnitud de las afectaciones que persisten en el mercado energético internacional.
Para México, un eventual repunte de los precios petroleros también tendría implicaciones fiscales. León señaló que el gobierno federal cuenta con menos margen para amortiguar aumentos en los combustibles mediante estímulos fiscales que durante la administración anterior.
“No hay mucho espacio para liberar el estímulo a las gasolinas o reducirlo por completo”, indicó.
La directiva explicó que las restricciones presupuestales actuales, sumadas al proceso de negociación y revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), limitan la capacidad de implementar subsidios amplios o regresar a esquemas de IEPS negativo.
Además, advirtió que incluso si las negociaciones prosperan y las tensiones disminuyen, los consumidores no observarán una reducción inmediata en los precios de los combustibles.
“Tardaremos de cuatro a cinco meses en ver disminución en los precios del crudo y la gasolina”, concluyó.
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