México podría enfrentar uno de los episodios de “El Niño” más intensos de las últimas décadas, un fenómeno climático que amenaza con modificar los patrones de lluvia, incrementar la actividad de huracanes en el Pacífico, generar sequías regionales y elevar el riesgo de olas de calor e incendios forestales durante los próximos 18 meses.
Durante la conferencia matutina de hoy, el coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Fabián Vázquez, informó que existe entre 97% y 100% de probabilidad de que se consolide el fenómeno de El Niño y una probabilidad de 63% de que alcance la categoría de “muy fuerte” hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
De concretarse este escenario, México podría experimentar condiciones comparables a los eventos extraordinarios registrados en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, considerados entre los más intensos de los que se tiene registro.
El funcionario explicó que actualmente la región oceánica conocida como Niño 3.4 registra una temperatura superficial de 29.2 grados Celsius, apenas dos décimas por debajo del máximo observado en noviembre de 2015, cuando se alcanzaron 29.4 grados.
“Estamos ya prácticamente a 0.2 grados centígrados del valor máximo histórico de la serie reciente”, señaló.
Menos lluvias en el verano, más agua en el invierno
Uno de los principales efectos previstos para México será una redistribución de las lluvias.
El SMN anticipa que durante julio y agosto se registrarán precipitaciones por debajo del promedio en regiones del noreste, centro, sur y sureste del país. Aunque las lluvias no desaparecerán, podrían ser menores a los valores climatológicos habituales.
Sin embargo, el escenario cambiaría durante el otoño e invierno.
Para el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y abril de 2027, se prevé un incremento de precipitaciones en el norte del país, particularmente en Baja California, Sonora, Chihuahua y la franja fronteriza, como consecuencia de una mayor frecuencia de frentes fríos, tormentas invernales y fenómenos conocidos como ríos atmosféricos.
El pronóstico representa una posible oportunidad para aliviar parte del estrés hídrico que históricamente enfrenta esta región.
Otro de los efectos asociados al fortalecimiento de El Niño es el aumento de la actividad ciclónica en el océano Pacífico.
De acuerdo con el SMN, las temperaturas más cálidas del mar actúan como combustible para la formación de ciclones tropicales, por lo que este año podrían desarrollarse entre 18 y 21 sistemas en esa cuenca, una cifra superior a la observada en varias temporadas recientes.
No obstante, las autoridades aclararon que una mayor cantidad de ciclones no implica necesariamente más impactos directos sobre territorio nacional, ya que muchos sistemas podrían mantenerse alejados de las costas mexicanas.
En contraste, la actividad ciclónica en el Atlántico tendería a disminuir debido a los cambios atmosféricos que genera el fenómeno.
Riesgo de calor extremo en 2027
Las implicaciones del fenómeno no terminarían con la temporada de lluvias. El SMN advirtió que una reducción de precipitaciones durante parte de 2026 podría favorecer temperaturas más elevadas durante la primavera de 2027.
Este escenario incrementaría la probabilidad de olas de calor más intensas, mayor incidencia de incendios forestales y deterioro de la calidad del aire en diversas ciudades del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que, aunque los pronósticos climáticos se basan en probabilidades y no en certezas absolutas, los estudios disponibles apuntan a que el fenómeno podría desarrollarse con una intensidad considerable durante este año y el próximo.
Gobierno despliega medidas preventivas
Ante este panorama, la Coordinación Nacional de Protección Civil informó que ya instaló 11 de los 17 puestos de mando previstos en los estados costeros del país, con participación de gobiernos estatales, municipios, Defensa, Marina, Guardia Nacional, Conagua, CFE y otras dependencias federales.
Asimismo, las autoridades trabajan en el fortalecimiento del sistema de alertamiento por telefonía celular para emitir avisos relacionados con huracanes y fenómenos meteorológicos de alto impacto.
La estrategia busca mejorar la capacidad de respuesta ante una temporada que podría estar marcada por lluvias irregulares, ciclones más frecuentes en el Pacífico y fenómenos extremos derivados de uno de los eventos de El Niño más relevantes de los últimos años.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx




