
México pierde diariamente el equivalente a 1.2 millones de dólares por la quema de gas natural en campos petroleros, un problema asociado a la falta de infraestructura para su aprovechamiento comercial.
De acuerdo la firma Centla Energy, en el país se queman más de 5 mil millones de metros cúbicos de gas al año, lo que representa una fuga constante de valor energético que, en lugar de ser comercializado, se libera a la atmósfera.
La empresa señala que este fenómeno dejó de ser únicamente un tema ambiental para convertirse en un asunto operativo y financiero, ya que capturar y aprovechar el gas asociado representa una de las decisiones más rentables para la industria energética nacional.
Ante este escenario, plantea que la solución pasa por rehabilitar infraestructura de recolección, compresión y transporte, con el objetivo de canalizar ese combustible hacia mercados donde pueda ser utilizado, transformando pérdidas en ingresos inmediatos.
El problema de los campos maduros
Estimaciones de la Agencia Internacional de Energía indican que más del 40% del gas que actualmente se quema o se fuga en la industria petrolera puede recuperarse con un saldo económico favorable para las empresas.
El problema se concentra principalmente en campos maduros, donde la presión natural del gas ha disminuido con el paso del tiempo y la infraestructura existente resulta insuficiente para su contención y transporte, lo que deriva en su quema como medida de seguridad.
Para revertir esta situación, la compañía propone fortalecer la detección y reparación de fugas, así como instalar sistemas de compresión que permitan incorporar el gas recuperado a la red comercial, reduciendo al mismo tiempo las emisiones en zonas cercanas a las operaciones.
Asimismo, considera que la reactivación de campos maduros debe centrarse en el mantenimiento de instalaciones existentes, lo que permitiría recuperar productividad sin necesidad de desarrollar nuevos proyectos con mayor impacto ambiental.
En este contexto, la firma subraya que la disciplina operativa es un factor clave, ya que las pérdidas por fugas y desperdicio de hidrocarburos representan costos directos para las empresas y limitan la vida útil de los activos.
Con estas medidas, añade, la viabilidad energética del país no depende exclusivamente de nuevas inversiones o proyectos de gran escala, sino también de la capacidad de la industria para optimizar el uso de los recursos que ya extrae.
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