Los nuevos contratos mixtos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) redefinen el modelo eléctrico en México, en donde la iniciativa privada financiará prácticamente todo el proyecto, pero el control permanece en manos del Estado, de acuerdo con una revisión hecha por Energy21.
El esquema, que sustituye en los hechos a las subastas eléctricas, establece una estructura donde los inversionistas aportan capital, desarrollan y operan los activos, mientras la CFE mantiene la mayoría accionaria, la toma de decisiones y el control estratégico del sistema.
Recientemente, la CFE emitió el fallo de los primeros contratos mixtos, en donde adjudicó 37 proyectos de generación, principalmente solares y eólicos, que suman 7 mil 411 megawatts (MW), superando el objetivo inicial de 6 mil 500 MW. Energy21 revisó los términos y detalles que señalan los contratos.
CFE mantiene el control con mayoría accionaria
El contrato establece que la CFE deberá conservar al menos el 54% del capital de los proyectos, lo que garantiza su control en la toma de decisiones clave.
Se trata de un modelo híbrido, pues permite la participación privada, pero bajo una lógica de empresa estatal dominante. A diferencia del esquema previo, donde los privados lideraban los proyectos, ahora operan como socios minoritarios en términos de control.
Privados financian el 100% del proyecto
Uno de los cambios más relevantes es que el inversionista está obligado a aportar la totalidad de los recursos necesarios para el desarrollo, construcción, equipamiento, interconexión y operación de la central.
Esto incluye tanto capital propio como financiamiento vía deuda, lo que abre la puerta a banca de desarrollo, banca comercial y fondos de inversión. Para la CFE, el beneficio consiste en que reduce su exposición financiera sin perder control operativo ni estratégico.
Retornos acotados, techo a la rentabilidad
El contrato limita la rentabilidad del inversionista mediante un “Retorno Objetivo”, que establece un techo a la Tasa Interna de Retorno (TIR).
Esto implica que, a diferencia de un mercado abierto, donde las ganancias dependen de precios y eficiencia, aquí los retornos están regulados contractualmente.
El modelo ofrece previsibilidad, pero puede reducir el atractivo para capital más agresivo o fondos con expectativas de alto rendimiento.
CFE asegura la compra de energía
Para hacer viables los proyectos, la CFE actúa como comprador de la energía generada a través de contratos de cobertura eléctrica.
Este esquema reduce el riesgo comercial para los privados, al garantizar un flujo de ingresos, aunque bajo condiciones definidas por la empresa estatal.
En términos financieros, esto convierte a los proyectos en activos más bancables, pero con menor exposición al mercado.
Mercado abierto, pero limitado
El contrato permite que la energía no comprometida con la CFE pueda comercializarse en el Mercado Eléctrico Mayorista.
Sin embargo, este componente es secundario y está subordinado al esquema principal de venta a la CFE, lo que limita el potencial de ingresos adicionales por condiciones de mercado.
Estructura vía fideicomiso
Los proyectos se estructuran mediante un Fideicomiso de Inversión Mixta, que funge como vehículo para concentrar los activos y gestionar la participación de las partes.
Este mecanismo permite separar la propiedad económica del control operativo, facilitando la participación privada sin ceder la gobernanza del proyecto.
Derechos diferenciados
El diseño corporativo del contrato establece dos tipos de participación:
- Unidades Clase I (CFE): con derechos de voto plenos, pero menor participación económica
- Unidades Clase II (privados): con derechos económicos y participación en utilidades
Esto permite que la CFE mantenga el control del proyecto, aun cuando no aporte proporcionalmente el capital.
CFE puede no aportar capital
Otra cláusula relevante es que la CFE no está obligada a aportar recursos financieros y, aun así, conserva sus derechos de control.
Este punto refuerza el carácter del modelo, en donde el Estado dirige, pero el capital proviene del sector privado.
Financiamiento y apalancamiento
El inversionista tiene la facultad de estructurar financiamiento mediante deuda, lo que resulta clave para proyectos de gran escala, particularmente en generación renovable.
Esto abre espacio a esquemas sofisticados de financiamiento estructurado y participación de múltiples actores financieros.
Supervisión y control operativo
Más allá de la estructura accionaria, la CFE mantiene facultades de supervisión directa sobre el desarrollo y operación de los proyectos.
El contrato contempla:
- Inspecciones técnicas
- Verificación de avances
- Supervisión del desempeño operativo
Esto refuerza el carácter de control estatal sobre activos ejecutados por privados.
¿Qué pasa al final del contrato?
Aunque los contratos pueden variar en duración y estructura, el diseño contempla que, al término del periodo contractual o una vez recuperada la inversión bajo las condiciones pactadas, la CFE podrá consolidar el control total de la central.
En algunos casos, esto puede implicar la reversión de los activos o la adquisición total de la participación privada, lo que asegura que la infraestructura permanezca bajo control público en el largo plazo.
Un cambio de paradigma
El modelo de contratos mixtos sustituye de facto al esquema de subastas eléctricas:
- Antes la competencia era abierta basada en precios
- Ahora es una asociación con control estatal
Para el gobierno, es una vía para expandir la capacidad eléctrica sin comprometer recursos públicos. Para los privados, representa acceso a proyectos con ingresos relativamente estables, pero con menor control y retornos acotados.
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