
En marzo de este año arrancará el proceso de licitación de contratos mixtos para el desarrollo de nueva capacidad de generación eléctrica de la CFE, como parte del esquema de inversión público-privada con el que el Gobierno federal busca incorporar capital privado a proyectos estratégicos sin perder el control de los activos.
Antes de la licitación formal, el calendario establece una fase preparatoria obligatoria durante febrero, que incluye el registro de interés y la revisión técnica, financiera, social y ambiental de los proyectos, señala el documento Convocatoria para Esquemas de Desarrollo Mixto, en poder de Energy21.

El registro deberá realizarse del 9 al 20 de febrero a través de la Ventanilla Única de Energía, donde las empresas interesadas deberán acreditar su personalidad jurídica, capacidad técnica y financiera, así como presentar información general del proyecto, modelo económico y, en caso de contar con ellos, permisos y estudios de interconexión.
Una vez cerrado el registro, entre el 20 de febrero y el 13 de marzo, la CFE llevará a cabo la revisión técnica y selección preliminar, evaluando la viabilidad operativa, el grado de avance de los proyectos, la experiencia del desarrollador, la compatibilidad con los requerimientos regionales y la prefactibilidad social y ambiental.
Solo los proyectos que superen esta etapa podrán avanzar al proceso de licitación.
La licitación de los contratos mixtos comenzará formalmente en marzo, con la presentación y evaluación de propuestas técnicas y económicas.
De acuerdo con el calendario, esta fase se desarrollará entre el 13 y el 31 de marzo, seguida por el periodo de aclaraciones, visitas a sitio y evaluación detallada de las ofertas durante abril. La asignación, aprobación y suscripción de los contratos está prevista para finales de abril.
Posteriormente, el proceso entrará en la etapa de instrumentación financiera y regulatoria, que se extenderá del 27 de abril al 30 de octubre.
En este periodo se realizará el cierre financiero, la estructuración del vehículo de inversión, la formalización de contratos, incluyendo el PPA, y la obtención de permisos y estudios de interconexión ante el CENACE. El calendario prevé que la construcción de los proyectos inicie en noviembre de 2026.
El esquema contempla el desarrollo de hasta 6 mil 500 megawatts de nueva capacidad, principalmente de generación fotovoltaica y eólica, distribuidos en siete regiones del país, con énfasis en Baja California, Noroeste, Noreste y Occidental, zonas consideradas prioritarias por las necesidades de confiabilidad y crecimiento de la demanda.
Uno de los ejes del modelo es que la CFE fungirá como comprador ancla, adquiriendo hasta el 70% de la energía generada mediante contratos de compraventa de largo plazo, de hasta 25 años, lo que permite mitigar el riesgo comercial y facilitar la bancabilidad de los proyectos. El resto de la energía podrá colocarse en el mercado eléctrico o con terceros.
Desde el punto de vista financiero, los proyectos se estructurarán con capital privado y financiamiento de deuda de entre 70% y 80%, con participación de banca de desarrollo, banca comercial y mercados de deuda.
Aunque el socio privado recibirá la mayor parte de las distribuciones hasta alcanzar su retorno objetivo, los activos revertirán a la CFE al final del contrato o una vez alcanzada la tasa de retorno de inversión establecida, lo que refuerza el carácter no privatizador del esquema.
El modelo también incorpora sistemas de almacenamiento de energía bajo esquemas de tolling con la CFE, así como compromisos de transferencia de conocimiento, con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas del Estado en generación renovable y operación de infraestructura avanzada.
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