
Cada 14 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Energía, una fecha que busca impulsar la reflexión sobre la eficiencia energética, el uso de fuentes renovables y el desarrollo sostenible frente a la crisis energética global. Su relevancia se vincula directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, particularmente el ODS 7, que plantea garantizar el acceso universal a energía asequible y limpia, aumentar la participación de renovables y duplicar la tasa de mejora en eficiencia energética hacia el final de la década.
Los ODS representan un compromiso internacional para erradicar la pobreza, proteger el planeta y promover la prosperidad, con metas orientadas a la reducción de emisiones y la transición energética.
Energía y metas nacionales rumbo a 2030
En México, el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 y el Programa Sectorial de Energía (Prosener 2025-2030), encabezado por la Secretaría de Energía, alinean las políticas nacionales con estos objetivos. Entre sus planteamientos se establece que la Comisión Federal de Electricidad garantice el 54% de la generación eléctrica, así como elevar la participación de energías limpias al 38% para 2030, partiendo del 24% actual en empresas públicas.
A la par, el sector privado aporta inversiones en proyectos renovables que representan cerca del 23% de la generación limpia actual. En términos de infraestructura, el Prosener contempla agregar entre 2025 y 2030:
- 2,850 MW eólicos
- 5,393 MW solares
- 2,216 MW en almacenamiento con baterías
El avance hacia los ODS 2030 también está asociado a la necesidad de mayor inversión privada y expansión de redes de transmisión eléctrica. En este contexto surgen interrogantes sobre mecanismos de financiamiento innovadores que atraigan capital extranjero y sobre la integración de políticas de eficiencia energética que contribuyan al cumplimiento de metas nacionales.
Energía y resiliencia del turismo
El vínculo entre energía y sostenibilidad también se observa en el Día Mundial de la Resiliencia del Turismo, conmemorado el 17 de febrero. La fecha destaca la capacidad del sector para adaptarse a crisis sanitarias, climáticas o económicas, donde la energía resulta un factor operativo clave para garantizar continuidad en destinos y alojamientos, mitigar impactos ambientales y reducir vulnerabilidad ante fluctuaciones de precios.
A escala global, el turismo representa alrededor del 5% de las emisiones antropogénicas de CO₂, y la Organización Mundial del Turismo proyecta un incremento del 25% en emisiones asociadas al transporte para 2030 respecto a 2016.
En México, el consumo energético de hoteles alcanza en promedio:
- 466 kWh/m² al año en destinos de playa
- 303 kWh/m² al año en ciudades, según la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía
La energía puede representar hasta el 20% de los costos operativos en este sector. En respuesta, cadenas hoteleras han incorporado sistemas fotovoltaicos que cubren aproximadamente el 15% de su demanda energética, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía de 2025. Esta adopción evita cerca de 50,000 toneladas de CO₂ al año y genera ahorros operativos de entre 10% y 20%.
Estas acciones abren cuestionamientos sobre incentivos fiscales para acelerar la adopción tecnológica, el funcionamiento de microrredes en complejos turísticos y el papel del almacenamiento en baterías para atender temporadas de alta demanda.
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