
A pesar de reportar mejores márgenes operativos y avances en el perfil de su deuda financiera, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantienen una profunda dependencia estructural de los recursos del Estado, de acuerdo con un análisis económico elaborado por Finamex.
El informe detalla que ambas empresas continúan apoyándose fuertemente en el soporte de la Secretaría de Hacienda, pues mientras Pemex recibió aportaciones de capital por 136,500 millones de pesos y se vio beneficiada por los estímulos fiscales aplicados al IEPS, la CFE operó respaldada por un subsidio tarifario de 79,000 millones de pesos, una cifra que triplica su utilidad neta acumulada en nueve meses.
En cuanto a los resultados particulares del tercer trimestre de 2026 (3T26), Pemex reportó una pérdida neta de 10,800 millones de pesos (600 millones de dólares). Si bien esta cifra es menor a los 61,200 millones de pesos perdidos un año antes, revierte la utilidad del trimestre previo y eleva la pérdida acumulada anual a 38,800 millones de pesos.
El análisis de Finamex señala que gran parte del resultado positivo provino de los altos precios internacionales del petróleo, con una mezcla mexicana promediando 85.38 dólares por barril, sumado a un avance real en la refinación, donde el proceso de crudo subió a 1.14 millones de barriles diarios impulsado por la refinería Olmeca.
Por su parte, la CFE registró una caída del 80.0% en su utilidad neta acumulada a septiembre de 2026, ubicándose en 1,400 millones de dólares. La baja responde al agotamiento del “colchón cambiario” que favorecía a la empresa el año previo; en el 3T26, la depreciación del peso generó una pérdida cambiaria de 20,000 millones de pesos para la eléctrica, provocando que en el trimestre aislado su pérdida neta (23,300 millones de pesos) duplicara a la de Pemex.
Finalmente, Finamex advierte que aunque ambas compañías estatales lograron alargar los vencimientos de sus deudas y reducir los compromisos de corto plazo, la presión financiera real se está desplazando hacia pasivos ocultos fuera de los reportes tradicionales.
En Pemex, la deuda con proveedores escaló a 23,200 millones de dólares y los pasivos contractuales crecieron un 32%; en tanto, la CFE vio un incremento del 19.6% en saldos con proveedores, acumula arrendamientos por 47,500 millones de dólares (superando el valor de su propia deuda) y registra pasivos totales no descontados por 118,300 millones de dólares.
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