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Punto de partida

El campo downstream de la comercialización de productos refinados es un tema que casi no se discute o se desconoce realmente en México. Incluso existe un malentendido sobre los roles de los diferentes trabajos como traders, marketers y brokers. El objetivo principal de esta columna es brindar consejos y opiniones sobre el comercio de petróleo y gas en México a medida que el mercado se desarrolla bajo la actual reforma energética, enfocándose en un aspecto del mercado para cada artículo de opinión.

La base de estos artículos será brindar claridad sobre el mundo del “trading” de productos refinados y gas en México. En cada una de estas columnas, abordaré un aspecto del sector que toca temas como infraestructura, riesgo, inversión, política gubernamental, por nombrar algunos. En este primer artículo, hablaré sobre dónde se encuentra actualmente el mercado de productos refinados y brindaré un panorama macroanalítico del mercado mexicano que brindará un sólido pilar para futuros artículos.

Cabe señalar que México es vagamente el 6º y 9° mayor consumidor de diésel y gasolina en el mundo. En lo que respecta al mercado de los turbosina (combustible para aviones), es un destilado menos discutido porque se está abriendo lentamente. Fue de hecho el último producto refinado en ser liberalizado o desregulado según la reforma energética implementada.

Por lo tanto, el mercado en México es grande y la demanda continúa aumentando a medida que la economía continúa creciendo. México sigue siendo la 11ª economía más grande del mundo por la PPA (Paridad de Poder Adquisitivo); la 10ª población más grande del mundo con una población de clase media en crecimiento que busca la migración de las áreas rurales a las ciudades urbanas, puede permitirse viajar y, junto con esto, una creciente demanda, de combustibles.

Según datos publicados por la Secretaría de Energía (Sener) a fines de marzo, hay aproximadamente 60 permisos para diésel y un número aproximado adicional de permisos para gasolina, lo que es una gran disminución de los números que vimos con el sexenio anterior. Morena ha sido inflexible en quitar los permisos a las empresas que no los utilizan con regularidad y evitar la congestión de precios en el mercado que se podría suponer.

Con tasas de eficiencia del 30% en las refinerías, Pemex y empresas extranjeras importan el 70% de la demanda de 1.2 millones de barriles por día. Morena se ha enfocado en reconfigurar las refinerías existentes para incrementar la producción local y disminuir las importaciones y por ende la dependencia de refinación de Estados Unidos. Hemos visto avances con ajustes modulares en refinerías importantes como en el caso de Cadereyta, en las afueras de Monterrey. La gran mayoría de éstos importa algunos de los Estados Unidos y, en particular, de la Costa del Golfo en Texas y Luisiana.

Es en este bolsillo de los Estados Unidos, de donde proviene el 45% de todos los productos refinados producidos en los Estados Unidos, lo que proporciona una gran influencia para los consumidores mexicanos. Idealmente, este combustible puede viajar a todos los centros principales del país, pero especialmente a Monterrey, el Bajío y Ciudad de México, brindando a los consumidores en México los precios de gas más competitivos en los Estados Unidos a la vuelta de la esquina. La eficiencia de las refinerías en los estados de Texas y Luisiana ha creado precios tan agresivos y su nivel de producción hace que tengan un exceso de oferta, por lo que la proximidad de México hace que sea un área obvia para vender.

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